Diario de León

DIEZ MILLONES DE AÑOS DE EVOLUCIÓN

Hermano gorila

El genoma del gran simio africano muestra numerosas semejanzas con los seres humanos

Kamilah 8 La hembra, que vive en el zoo de San Diego, ha sido el individuo analizado en el trabajo.

Kamilah 8 La hembra, que vive en el zoo de San Diego, ha sido el individuo analizado en el trabajo.

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ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA
León

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Pese a 10 millones de años de evolución por separado, los gorilas están genéticamente mucho más cerca de los seres humanos de lo que se creía hasta ahora. Y en algunos casos, como ciertos genes asociados tradicionalmente a las funciones auditivas y del habla, muestran incluso un parentesco superior al de los chimpancés. Esto es al menos lo que ha revelado la secuenciación o descodificación completa de su genoma, un trabajo internacional en el que han participado Tomàs Marquès-Bonet y Javier Prado, investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), un centro mixto de la Universitat Pompeu Fabra y el CSIC.

Para el trabajo, cuyos detalles publicó anoche la revista Nature, se ha secuenciado completamente el genoma de una hembra de la especie más común (gorila de llanura occidental) y se ha comparado con secuencias de otros gorilas y de los otros tres miembros de la familia Hominidae (homínidos) secuenciados en años anteriores: humanos, chimpancés y orangutanes. La hembra se llama Kamilah y vive en el zoo de San Diego.

Todos los estudios hasta la fecha confirmaban que los chimpancés son nuestros hermanos en la evolución porque ambas especies proceden de un tronco que divergió hace apenas seis millones de años. Y esto es así, como confirma el trabajo, pero solo en el 70% del genoma. Los científicos, coordinados por los británicos Aylwin Scally y Richard Durbin, del Wellcome Trust Sanger Institute, han comprobado que el genoma humano se acerca más al del gorila en un estimable 15%.

«Hemos descubierto que los gorilas comparten con los humanos muchos cambios genéticos», dice Marquès, investigador del IBE con un contrato ICREA de la Generalitat. «Siempre se ha sugerido de forma egocéntrica que la rápida evolución de determinados genes en los humanos estaba vinculada a nuestra capacidad de comunicación -dice- , pero los resultados lo ponen en duda porque los mismos genes están también en los gorilas con un ritmo de cambio similar» . Y lógicamente los grandes simios no hablan.

Reloj evolutivo equivocado

El estudio también zanja una controversia sobre el momento de separación evolutiva de humanos y chimpancés. Mientras que las pruebas paleontológicas sostenían que fue hace seis millones de años, el llamado reloj evolutivo, un cálculo basado en el ritmo de cambio biológico, sugería cuatro millones. Posiblemente, dice el científico del IBE, la tasa de mutación para los homínidos estaba equivocada porque se basaba en cálculos basados en humanos actuales: «El trabajo demuestra que la tasa es ahora más lenta que hace millones de años . La divergencia se produjo antes».

Asimismo, el estudio ha determinado que las dos especies actuales, el gorila occidental y el oriental, se separaron hace 1,75 millones de años. «Si cogemos dos humanos al azar, somos todos muy parecidos -dice Marquès- . La diversidad de los gorilas es tres veces mayor» . La razón, sostiene el investigador, es que los gorilas no han tenido a lo largo de su historia evolutiva ningún cuello de botella demográfico, como sí le sucedió al Homo sapiens , y que el momento más crítico lo sufren justamente ahora.

«No nos engañemos. Si interesa estudiar estas cosas y se pone dinero en ello no es por satisfacer el ansia de conocimiento de biólogos como yo -insiste Marquès- , sino por las implicaciones que puede tener en ámbitos de la salud humana» . Por ejemplo, la diferente evolución de los genes puede servir para analizar susceptibilidades a determinadas enfermedades que aún no entendemos. «Evolución y enfermedad son el mismo proceso aunque se desarrollan a distinta escala», concluye.

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