Diario de León
Publicado por
pedro TRAPIELLO
León

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Tócame el trombón el varas, Domingo, que vengo de Francia, tócame la tuba, Dominga, que tiene elegancia... tócamelas, que esa tuba y el trombón, con su coro de cornetas, trompetas y tambor, sobrecogerán el aire preñándolo de música trágica y honda hasta hacer llorar a las vírgenes de palo y sangrar a los cristos de escayola... toca esa llamada a duelo y a pasión, Domingo... tócamela.

Traigan tubas, pífanos, gaitas, saetas, bailaores de macarenas, capisayos, jaleíllo, manzanilla del Puerto y colorín guadarquiví ... Sevilla fija la moda y aquí nos la vamos tragando... la austeridad de antaño se hace ostentación hogaño... ¡aplaude a ese Cristo del paso, Mariloli, que tiene cara de ser del Betis o del Ademar!... y que sean también sevillís los tararís de berbiquí taladrando cielos y tímpanos... que suenen a la banda del Cachorro los mamporros... abran paso, aquí va la copia barata.

Puestos a copiar, Zamora estaba más cerca, pero el silencio no vende.

La última aportación sevillana al carnavalito de la piedad (se vio allí el sábado de Pasión) consiste en embutir en el cortejo mucha niña de corta edad vestida de manola en toda regla, manolita negra, mantilla de blonda, falda cortita, medias de rejilla, zapatito taconero, misalín y... ¡nenas de la pasarela nazarena!, ¡a desfilar!... mira qué rica es mi niña, mira qué sol es mi Jenny...

Parecen viuditas alegres. Y parecen también otra cosa. Este circo infantil no ofende al clero ni a cofradías: «dejad que las niñas se acerquen a mí».

Parece tan chirriante, tan hortera y tan obscena la estampa de estas maquetas de manola con su piadoso despendole de mujercita precoz (hasta collar de perlas llevan), que no cabe la más mínima duda de que no tardará en copiarse en estos nortes penitenciales ya tan contaminados de ritos lejanos impropios con esa manía pija de colorines, vivas y aplausos que tanto mola a estas paponas (y papones) de anteayer.

¡Manolitas, al salón... parroquial!

Todo sea por enriquecer el esplendor y gancho de esta Semana Santa cazurra, cuya defensa más exaltada reside en su valor turístico, vaya... y en preservar la arraigada tradición leonesa, vale.

¿Acaso no es ya leonés el tararí sevillí?...

¡Amos, anda... manolita!

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