Diario de León

Diario de una aventura

Cara a cara con el ‘longimanus’

El tiburón que más vidas se ha cobrado, una máquina perfecta, nos dejó disfrutar de uno de los buceos más impresionantes que puedan realizarse.

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León

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Uno de los buceos más arriesgados que se pueden hacer (si no el que más), uno de los menos realizados y de los menos filmados, y lo hemos logrado. Junto al equipo de Jim Abernethy, hemos podido bucear con tiburones oceánicos de puntas blancas, el tiburón que más muertes ha causado en la historia, y os aseguro que no lo hemos hecho en las mejores condiciones posibles… en absoluto.

Echando el resto (¡porque daba mucho miedo!) nos hemos metido a bucear con ellos, lo que con estas condiciones todavía era más peligroso: el barco subía y bajaba con las olas, grandes y muy cortas, y caía a plomo contra el agua. Había que tener mucho cuidado tanto al entrar como al salir porque si justo cae sobre ti la plataforma del barco te parte la cabeza… con el mar tan revuelto y un viento tan fuerte todo es mucho más complicado. Y mientras, viendo cómo nuestro objetivo de este Desafío Extremo merodeaba debajo de nosotros… un animal en constante búsqueda de alimento. Vive en aguas abiertas, donde el mar es como un gran desierto. No hay comida, y sí muchísima competencia, con lo que cualquier cosa que flote, ya sea un pez, una gaviota… lo que sea, el tiburón oceánico, el longimanus , va a ir a por él a una velocidad de vértigo! Es tremendamente oportunista, y su mordedura es letal, como la del tiburón blanco.

Con toda esta tensión y los tiburones alerta, esperando, nos hemos tirado como os digo: muy lastrados, con los chalecos desinflados para caer a plomo, para, una vez en el agua, frenarte rápidamente. En este buceo no valen fallos: si te confundes con el caudal del aire que metes al chaleco y te vas al fondo, en un abismo como el que estábamos de hasta mil metros, pierdes la referencia y desapareces. Y si por el contrario, te reflotas, tienes todas las posibilidades de que te ataque el longimanus .

Y ha sido brutal: nada más tirarnos ¡se nos han venido instantáneamente los tres tiburones encima! ¡No nos habíamos dado ni cuenta de lo cerca que les teníamos! Matt y Mike, dos de los buceadores sí lo han visto y han venido a protegernos rápidamente, con los palos. ¡Qué stress! Hay que mantener el palo a unos 50 centímetros de ti, en posición siempre vertical, y estático, y no quitarles ojo.

Iban directamente a por nosotros, ¡como torpedos! Y ahí hay que estar tranquilo, nunca ponerse agresivo porque se pueden excitar, y atacar. Y es increíble porque pasan a tu lado, chocan contigo, tocan el palo, ven que el palo, en vertical, no les cabe en la boca, y entonces giran rapidísimamente, en un solo movimiento, y se te coloca en la espalda y vuelve a intentarlo! Es una brutalidad, hemos conseguido unas imágenes increíbles, amigos!

¡Menudo colofón!: hemos filmado desde tiburones nodriza hasta peces escorpión, pasando por mantas, tiburones de arrecife… y ahora el longimanus , el tiburón oceánico de puntas blancas. Dicho por todos, por Óscar, por María… por los buceadores más expertos: es el buceo más excitante que se puede realizar. El tiburón que más vidas se ha cobrado, una máquina perfecta y que nos ha dejado disfrutar de uno de los buceos más impresionantes que he hecho jamás. ¡Desafío conseguido, amigos!

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