Gente de aquí | Grafiteros de ganchillo
Tramposos
El primer grupo que practica en León ‘yarnbombing’, el grafiti urbano hecho de punto, cubre de ganchillo uno de los asientos del parque del Chantre.
Las 'urban knitting' cubren con punto de ganchillo un banco del parque del Chantre.
Dos días después de que el Gobierno nacionalizara Bankia, el primer grupo que practica yarnbombing en León eligió otro banco, éste de sentarse, para dejar muestra en la ciudad de esta forma de expresión social que consiste en forrar las ciudades con punto de ganchillo. No fue calculado, el objetivo había sido elegido 15 días antes pero a veces la casualidad tiene estas cosas, que no parece tan casual.
De mañana, recién abierto el parque del Chantre, entraron armadas con sus agujas de ganchillo y sus bolsas de lana. Y aunque en el particular lenguaje de los nuevos grafiteros del ganchillo sean oficialmente ya la guerrilla yarnstorming leonesa, nada más pacífico que este grupo que se comunica a través del correo electrónico (desmadejadas@hotmail.es) y se cita por Facebook (www.facebook.com/desmadejadas). De momento son diez. Y, de momento, son sólo ellas.
Se declaran enganchadas al ganchillo y defienden este tipo de arte urbano nacido para poner en evidencia la frialdad de las ciudades pero que ha ido escogiendo con tino sus blancos. Tal vez por eso, porque el grafiti de ganchillo inofensivo no es tan inocente e ingenuo como aparenta, es una práctica perseguida y las policías del mundo entero tienen orden de neutralizar inmediatamente los bombardeos de hilo, literalmente el significado de la palabra. No hay enclave que se les haya resistido, incluido el toro que preside Wall Street, en el corazón financiero del mundo, al que la guerrilla del crochet le tejió un trajecito.
Las urban knitting leonesas también trabajan de noche, de incógnito y sin dar pistas. Es secreto su próxima acción.
En el parque del Chantre, una voluntaria se suma a la obra. Deja el carrito de la compra y les echa una mano con la cadeneta. «Ya ves, yo iba al Mercadona a comprar», cuenta la espontánea.
Ante el pasmo de los paseantes más madrugadores del parque, se sientan en el banco y prueban su obra. «¿Cómo era aquello? ‘Hazte bankero’», se refieren al anuncio de la entidad que presidía Rodrigo Rato. «Les hemos hecho caso», ríen.
Sólo ellas saben qué será lo siguiente. Y ríen más.