CORNADA DE LOBO
Velando con lobos
Te conté en cartas anteriores la que se te viene encima, rapaz, hermano lobo, porque en la parte asturiana de Picos de Europa darán permiso para matarte, pues ahora dicen que empiezas a sobrar o haces daño, o sea, espabílate y suela, desconfía de todo bicho de dos patas y aún más si va de verdeicona o cortinglé , cambia de costumbres, muévete... o escapa de ahí de una vez, será lo mejor... yo te sugeriría que te pasaras con los tuyos a la cara leonesa de Picos, montañas de Mampodre y Riaño, ahí te librarás un tiempo del cartuchazo de postas y, además, podrás tener un empleo con futuro, ja, chacho, no te lo creerás, que sí, un empleo en este tiempo, tío, considéralo, y mira que te digo empleo y no trabajo, ya sabes, como un chollo a dedo para no dar palo al agua, que sí, lo traía un reportaje precioso de Marco Romero en este periódico narrando un madrugón en algún lugar riañés para avistar y recrearse con la fauna al salto y, en especial, con unos lobeznos y «casi» un oso, porque hay una empresa que quiere rentabilizar el emergente turismo naturalístico y fotográfico, nada, muy sencillo, pagas mil doscientos euracos, te alojan por allí, te levantan a las cinco de la mañana y te arrean una caminata hasta detenerte en algún lugar desde el que se alcanza a ver una camada a no menos de un kilómetro, vaya, buen negocio, ¿lo ves?, ese puede ser tu puesto, lobito, busca por ahí un buen paraje y después déjate ver alguna vez, que sepan de ti los guías y guardas, y no tardando entrarás en el programa de visitas y avistamientos de estas empresas turísticas que ya están rulando por esos montes y peñascas, así que despreocúpate, chaval, ahí no habrá tiros ni fame , te cuidarán, eres materia prima turística (¡qué destino!, como los indios arapahoes en su reserva), incluso te dejarán presas o comida en tu careo (ya lo hacen con lobos zamoranos y en todo parque o reserva natural) para que no abandones tu campo de operaciones arruinando así el negocio de esa gente... aunque si te da vergüenza o reparo esa vida de bibelot en escaparate, deja esa montaña y hazte estepario, chacho, sobran en este León montes dejados que se tupen para blindarte (ya te los diré algún día a la oreja; aquí hay chivatos).