Muy personal
«Me pasó como al niño del poema, que quiso ser todo... y al final nada, pero los sueños fueron el motor de mi vida». Así resume José María González, natural de Cifuentes de Rueda, su vida en la que como él mismo comenta «ha habido de todo». Se fue de este pueblo leonés muy joven: «Mi historia tiene de todo, once años de seminario, dos queriendo salir adelante en el mundo del toro al lado de Felipe Zapico y su entorno, incluso inaugurando alguna plaza portátil —era un sueño sin base y lógicamente no tuvo ni futuro ni casi presente—, y luego siete años en la recepción del Hostal de San Marcos y los últimos 34 años como emigrante en Venezuela».
Y su sueño pasa por retirarse en León: «Para eso hice mi casa, es donde deseo terminar mi camino por este mundo. Es donde quiero finalizar mi cuarto de hora por la vida y ningún sitio de los que conozco me ofrece mayor atractivo. Ahí empecé y ahí quiero terminar, al lado de mi hermano, con mi familia, con los vecinos que he conocido siempre y que aún quedan, más los nuevos. Soy leonés hasta la médula».