Cosas de aquí | Jiménez de Jamuz, capital de la gastronomía leonesa
El desafío es el buey
El enólogo José Peñín, el presidente de la Academia Gastronómica, Ramón Villa, y el aventurero Jesús Calleja, invitados a las jornadas gastronómicas .

Jesús Calleja y José Gordón posan ante dos imponentes costillares de buey.
Si un matrimonio disfruta en ocasione de las fuertes emociones del deporte aventura es el de los padres de Jesús Calleja, que ayer llegaron en helicóptero a Jiménez de Jamuz, donde el restaurante-bodega El Capricho presentó sus jornadas de las carnes rojas, de buey trabajador, para que la infiltración de grasa en el músculo sea la adecuada.
El viento impidió al aventurero leonés aterrizar en el campo fútbol de Jiménez para hacerlo entre bodegas, donde desembarcaron los padres del televisivo leonés con la tranquilidad de quien se baja de un coche, mientras él regresaba a León ante la posibilidad de que las rachas de viento previstas para la tarde rompieran las hélices de la aeronave.
Ayer el desafío para Calleja no era volar —volvió a Jiménez por carretera— sino acabar con la degustación de buey que El Capricho ofrece durante el mes de marzo a sus clientes al precio de 70 euros por persona.
José Gordón, propietario del restaurante más mediático de León por su especialidad en carne de buey reunió ayer a Calleja, al periodista experto en enólogía José Peñín, al presidente de la Academia Gastronómica de León, Ramón Villa, y a un buen número de periodistas de medios locales y provinciales como primeros críticos de una degustación de once especialidades con distintas partes del buey como base.
El macho castrado se maridó ayer como plato con la ostra, la trufa negra o la alcachofa, para finalizar con la tradicional chuleta. Un vino de la Denominación de Origen Bierzo combinó con las once propuestas. Los comensales disfrutaron del combite y de las pequeñas esquisiteces que ofreció Gordón y coincidieron en que la fama de la casa se sustenta el costillar del enorme bovino.
Los bueyes, originarios de diferentes lugares en los que aún se conservan y la maduración de la carne han dado a Gordón una fama en la comarca e incluso en Europa que le ha valido el reconocimiento de especialistas en gastronomía de todo el continente.