El ex director de Madridec culpa a empleados y delegación en el caso Arena

Felipe Moreno, abogado de la familia de Cristina Arce, a su llegada ayer a los juzgados.
El ex director gerente de Madrid Espacios y Congresos (Madridec) Jorge Rodrigo Domínguez responsabilizó ayer a cuatro de sus subordinados y a la Delegación del Gobierno en Madrid de las anomalías en la seguridad del Madrid Arena, donde cinco jóvenes murieron en una avalancha humana el 1 de noviembre. Los abogados de tres de las víctimas resumieron de esta forma la declaración de casi cinco horas de Rodrigo Domínguez, en calidad de imputado, ante el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, Eduardo López-Palop, que investiga el caso.
El ex director gerente de Madridec señaló que cuatro de sus subordinados, el director de seguridad, Rafael Pastor; el coordinador de Operaciones y Proyectos, Francisco del Amo; el coordinador de seguridad, José Rodríguez Caamaño, y el técnico José Ruiz Ayuso, tenían capacidad para haber suspendido el evento cuando vieron que la configuración interior no correspondía a lo previsto en el plan de autoprotección.
Los encargados de la seguridad en el Madrid Arena tendrían que haber cancelado la fiesta al detectar que las salidas estaban tapadas, había más barras de lo programado, se había cambiado la ubicación de la zona VIP y había dos roperos en vez de uno, ha indicado Abdón Núñez, el abogado de la familia de Belén Langdon, una de las víctimas de la tragedia.
Rodrigo Domínguez aludió a la responsabilidad de la Delegación del Gobierno en Madrid porque tendría que haber hecho una inspección antes del evento para comprobar el estado del recinto y podría haber dado la orden expresa de suspender la fiesta para reparar las anomalías, según Felipe Moreno, el letrado de Rocío Oña, otra de las víctimas.
Además, el ex director gerente de Madridec hizo referencia a la responsabilidad de Seguriber en la seguridad interior y exterior del pabellón y de Kontrol 34 en la adopción de medidas de seguridad dentro del recinto.
Negó que hubiera «un trato de favor» a Miguel Ángel Flores, propietario de Diviertt, la empresa organizadora del evento, y ha aclarado que se limitó a renovar un contrato de exclusividad que estaba vigente desde el año 2008.