Cifuentes plantea otra vez cambiar la norma antitabaco por Eurovegas
El macroproyecto de Adelson crea diferencias entre los populares de Madrid y Génova.
La ley antitabaco se está convirtiendo en un lío para el Partido Popular. Los millones y millones de dólares que ha prometido Sheldon Adelson para su macroproyecto del ocio en la localidad madrileña de Alcorcón han provocado que sectores populares intenten flexibilizar la ley que prohíbe de forma taxativa encender un pitillo en cualquier lugar cerrado. Una promesa que se esbozó en la campaña electoral del 2011, cogió fuerza gracias a Esperanza Aguirre —gran artífice de la llegada del multimillonario norteamericano— y ha vuelto a surgir después de que se haya confirmado la decisión de instalar Eurovegas en un secarral de este municipio del sur de la comunidad.
La última en apuntarse a la petición de ablandar la normativa, endurecida desde el 2 de enero del 2011, fue la delegada del Gobierno en Madrid. Cristina Cifuentes aseguró ayer que el Ejecutivo está estudiando «posibilidades» para que se modifique la ley. El objetivo es la hostelería en su conjunto y no Eurovegas en concreto. «Creo que hay que poner las cosas fáciles a cualquier empresario que quiera apostar y arriesgar su dinero para crear puestos de trabajo, pero en el caso Eurovegas no creo que haya que hacer una legislación expresa para una persona en concreto. La ley tiene que ser igual para todos», apuntó la delegada del Gobierno en RNE, quien insistió en que el Gobierno central «tendría que replantearse» la ley para estudiar que «en determinados locales de ocio se pudiera fumar bajo determinadas condiciones».
Una postura que también ha sido defendida por el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González («No creo que sea una cuestión cerrada», aseguró en plena negociación con Las Vegas Sands) o Ana Botella. La alcaldesa de Madrid llegó a afirmar que «evidentemente» se iba a modificar para eliminar cualquier cortapisa a la llegada del maná estadounidense. Sin embargo, los dirigentes madrileños se han encontrado las mayores dificultades en su propia casa.
La vicepresidenta del Gobierno rechazó cualquier cambio en la ley sin humos el pasado mes de febrero. «No es una modificación que haya entrado en los cauces de discusión del Gobierno», dijo entonces Soraya Sáenz de Santamaría. La misma ida la repitió hace menos de una semana Ana Mato tras la celebración del Consejo Interterritorial de Sanidad. «El Gobierno no se plantea un cambio en la ley antitabaco», aseguró sin titubeos.