Francisco rechaza vivir en el apartamento papal del palacio vaticano
La revolución de Francisco ha comenzado: rechaza la histórica residencia papal del palacio vaticano y prefiere quedarse en una habitación del hotelito de Santa Marta, la residencia para curas de 129 estancias construida en los noventa donde ha vivido desde el cónclave. Es un cambio histórico que rompe la tradición desde 1870, cuando Pío IX empezó a residir en el famoso tercer piso del edificio de la plaza de San Pedro.
Pero la ruptura de Bergoglio es mucho más profunda. Antes de 1870 los pontífices católicos vivieron en diversos lugares pero siempre de forma palaciega y cortesana. En un retorno a los orígenes, y habría que remontarse al primer milenio, Francisco es el primer Papa que se aloja en una vivienda modesta. Es coherente con su deseo de una «Iglesia pobre y para los pobres», una señal que confirma que va en serio y redobla la expectación por sus próximas decisiones.