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PEDRO TRAPIELLO
León

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Todo quedaba oscuras, ciega por dentro la iglesia, ni una lamparilla... y de repente, el estruendo, gran ruido de bancos removidos, pateos en la tarima levantando nubes de polvo, mazos y carracas recordando el gran trueno que rubricó la crucifixión... acojonaba si eras niño... se trataba del Oficio de Tinieblas , aquella teatralización litúrgica y popular que fue aboliéndose hace cincuenta años porque llegaron el Concilio, la misa con guitarras y el «ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén».

Contribuía la mocedad de buen grado al estrépito... y amparados en la oscuridad, clavaban con puntas al banco o a la tarina las sayas y mantones de las viejas que, al volver la luz y levantarse, desgarraban los faldumentos entre juramentos y maldiciones, con lo que se entraba ya directamente en la siguiente fase litúrgica del día: Los Improperios , eso que hoy podría llamarse «escrache» (bronca popular ante la casa del baranda o del mamón).

Nos decían entonces que el Viernes Santo era el único día en que no se podía decir misa... y eso nos alegraba... hasta comprobar en nuestras carnes y almas que los oficios que sustituían a la misa eran más largos aún que siete sermones seguidos: venga a encender velas y apagarlas, venga recitativos y pópule meus , venga oratorios de pasión, venga perdona a tu pueblo, Señor ... vengan paisanas con voz de corneja y oreja de alpargata... y sólo matraca en el campanario... dentro, carracas en vez de campanillas... tostón, latines... y mucha bulla entre mozos en los bancos del fondo, lío bajo el coro, hasta que don Argimiro interrumpa las letanías, baje el tío del altar, cruze iracundo el pasillo central, se plante ante el mozo Jacintón y le arree tal guantazo, que allí enmudecerá hasta el armonium.

Bueno, pues si el Concilio barrió de los templos el Oficio de Tinieblas , la Bolsa los ha recuperado para sus caóticas liturgias de hoy... mandan las tinieblas en el parqué de cotizaciones, se oye el trueno bancario desde Chipre hasta Berlín, el político ayuda al ruido con su matraca idiota... y está a punto de desgarrarse el velo del baño de la Merkel... lo que ignoras es que, en esta ocasión, el crucificado serás tú.

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