La teletransportación ya es posible en los laboratorios, según una experta

. La científica Sonia Fernández-Vidal trata de acercar la física cuántica en su libro ‘Desayuno con partículas’ .

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D. vALERA | (cOLPISA) mADRID

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Teletransportarse, estar en varios sitios a la vez, poder atravesar paredes. ¿Ciencia ficción? No, realidad. Al menos en el mundo subatómico.

«La segunda ley de Arthur C. Clarke dice que para conocer los límites de lo posible hay que ir más allá, a lo imposible», explica sonriente Sonia Fernández-Vidal (Barcelona, 1978). Esta doctora en física cuántica se ha atrevido con un reto tan complejo como su ciencia: acercar al ciudadano de a pie los secretos de un mundo dominado por los alocados electrones, fotones y bosones. Y sale airosa. Desayuno con partículas (Plaza Janés) es un libro divulgativo con el que ayuda a comprender a todos los públicos parte de esta física a través de fábulas, metáforas, alegorías e incluso viajes en el tiempo. Para ello cuenta con la ayuda del periodista Francesc Miralles (Barcelona, 1968) un hombre «de letras» que se pondrá en la piel del lector para formular sus preguntas y dudas a cada paso.

Sus aplicaciones pueden verse en los ordenadores y teléfonos. O en los avances médicos, como los detectores de cánceres. Pero también en acciones tan cotidianas del día a día como cuando se abren las puertas del supermercado o al calentar la leche en el microondas. Sin embargo, el futuro es aún más prometedor con nuevas tecnologías en ciernes. Es el caso de los ordenadores cuánticos, que lograrían hacer múltiples operaciones de manera simultánea

Sin embargo, los investigadores van más allá y, haciendo caso a las leyes de Clarke, se atreven con conceptos más propios de la ciencia ficción.

«Algo que veíamos en Star Trek ya se está produciendo en los laboratorios», resalta emocionada Sonia al hablar de la teleportación. Eso sí, a nivel subatómico, donde ya han conseguido teletransportar información a través de fotones. Los humanos aún deberán esperar un poco para emular a los tripulantes de la ‘Enterprise’, aunque la divulgadora recuerda que «teóricamente» es posible.

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La ciencia parece tener capacidad para convertir los sueños en realidad, aunque deban transcurrir siglos para lograrlo. Desde que Julio Verne escribiera De la Tierra a la Luna en 1865 hasta que Neil Armtrong pisara el satélite en 1969 transcurrieron poco más de cien años. «Queda tanto por descubrir que autoponernos límites es una temeridad», considera la autora de La puerta de los tres cerrojos .