Diario de León

El Papa encarga a un obispo español destapar los secretos del banco vaticano

El papa Francisco saluda a los fieles durante la audiencia general de los miércoles.

El papa Francisco saluda a los fieles durante la audiencia general de los miércoles.

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í. domínguez | (colpisa) roma

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El Instituto para las Obras de Religión (IOR), el controvertido banco vaticano, tiene los días contados, al menos como se conoce hasta ahora, y su fin será uno de los grandes símbolos de la revolución de Francisco.

El Papa, que hace dos semanas nombró un prelado ‘infiltrado’ en la entidad para que le informara de primera mano de su gestión, terminó ayer de intervenir el IOR al crear una insólita comisión pontificia cuya misión será destriparlo de arriba a abajo, una auditoría en toda regla para sacar sus secretos a la luz de una vez por todas. Así espera hacerse por fin una idea de lo que tiene entre manos y luego decidirá qué hacer con el instituto, uno de los pilares de su gran reforma de la Curia. Al frente de la comisión, de cinco miembros y duración limitada hasta que entregue su informe, Bergoglio ha colocado al obispo vasco Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, del Opus Dei, que ejercerá como coordinador y jefe operativo a todos los efectos.

Como explicó ayer la nota escrita por el propio pontífice, con un inédito y solemne plural mayestático alejado de su estilo campechano, Arrieta tendrá «poderes ordinarios de delegado y actúa en nombre y por cuenta de la Comisión en la recogida de documentos, datos e informaciones». El presidente será el cardenal salesiano Raffaele Farina y el secretario, el estadounidense Peter Bryan Wells, de la Secretaría de Estado. Los otros dos miembros son el cardenal francés Jean-Louis Pierre Tauran y Mary Ann Glendon, jurista católica y exembajadora de EE.UU. ante la Santa Sede.

El vitoriano Arrieta, secretario del Pontifico Consejo para los Textos Legislativos desde hace seis años, es un jurista y experto en derecho canónico. Tiene un perfil académico, no económico, y para los números se valdrá probablemente de asesores. Lo que de él se espera más bien es que determine cuál puede ser el encaje legal del IOR, si es que lo tiene, en la nueva Iglesia regenerada que quiere Francisco, y cómo debería cambiar para despojarse de los lastres y vergüenzas del pasado.

La fama del banco es pésima desde los ochenta, cuando se vio implicado en la quiebra del Banco Ambrosiano y quedó en evidencia que sus peculiaridades —cuentas secretas, total opacidad, libre movilidad de capitales al extranjero— habían servido a la Mafia y a la corrupción italiana para blanquear dinero.

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