Los mayores, el salvavidas económico de las familias españolas en crisis
Seis de cada diez ayudan a sus hijos, cuatro veces más que al inicio de la recesión.

Los abuelos son el eje fundamental de muchas familias.
Los mayores se han convertido, desde hace unos años, en el salvavidas de los asuntos cotidianos para miles de familias españolas. Si un pequeño tiene que ir al médico y los padres no pueden, ahí está la abuela para darse un paseo con el nieto y contarle alguna cosa mientras pasan por el centro de salud; si es necesario esperar en la puerta del colegio para recoger a la niña y llevarla a su casa a comer, ahí están los abuelos; si hay que hacer de canguro por una noche, los mayores de la casa acuden raudos. Pero estos pequeños parches en las redes familiares se han visto multiplicados por culpa de la crisis económica.
Los más veteranos ya no solo tienen que hacer pequeños recados y atender a las peticiones de sus desbordados hijos. Ahora se han convertido, en muchos casos, en el verdadero sustento de sus familias, en el eje vital para que todo siga funcionando.
Hace cuatro años, el 15,1% de las personas mayores echaba una mano a sus hijos. Ahora, este número se ha disparado hasta el 59,5%, según los últimos datos de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP). Estos datos son 19 puntos más altos que hace tan solo dos años y 44 puntos más que los de 2010, lo que implica que el daño de los efectos de la recesión se recrudecen. Por el contrario, el número de mayores que recibe algún tipo de ayuda económica por parte de familiares y amigos se mantiene estable con respecto a hace dos años: 7,5% en 2012 y 7,6% para 2014. Incluso baja con respecto a hace cuatro años, cuando se situaba en el 12,5%. El motivo fundamental es que alguno de los padres, si no los dos, hayan perdido el trabajo y las facturas son las mimas que cuando se podía laborar.
Imprescindible
Es más, según la UPD, de los veteranos que tienen que echan un cable a la familia, ocho de cada diez enfocan sus ayudas a los hijos mientras que el resto lo hace de forma más diversa (sobrinos, primos, hermanos o amigos). Pero uno de los datos más preocupantes es que siete de cada diez mayores dan una ayuda «imprescindible para que los beneficiarios puedan vivir dignamente».
El perfil del mayor solidario es el de una persona de baja capacidad de gasto, menor de 75 años, que vive con alguien más en una casa situada en una localidad pequeña de Galicia, Andalucía o la Comunidad Valenciana. El informe de los pensionistas también señala que los mayores benefactores se encuentran en el mundo rural, curiosamente, el sitio donde menos porcentaje de ayudas imprescindibles hay. Esto quiere decir, según señalan desde la organización, o que los abuelos colaboran a distancia o que han acogido a la familia que se ha tenido que marchar de las ciudades por las circunstancias económicas.
Además, los más achuchados son los que tienen más capacidad de exprimir al máximo cada euro. Siete de cada diez mayores con una capacidad de gasto insuficiente, o sea, que llegan justos a fin de mes, ayudan a sus seres queridos; en cambio, sólo cinco de cada diez que tienen una capacidad económica equilibrada echan una mano.