Cosas de aquí | Un ídolo para carnívoros
‘Pezuñas’ ya es inmortal
El artista Lolo Zapico dedica una escultura al buey más grande jamás criado en España, cuya carne se servirá a partir del día 28 en El Capricho.
El escultor lacianiego Lolo Zapico, junto a la pieza que ahora preside la entrada al famoso restaurante leonés.
Hay una nueva religión gastronómica. Una cofradía que tiene ya su pontífice y sus artistas de cabecera, porque el arte siempre ha sido compañero inseparable de las grandes deidades.
Lolo Zapico, escultor, pintor y criador apasionado de enormes capones, ha querido crear una imagen con vocación de eternidad para Pezuñas , el enorme buey que José Gordón, pontífice de esta religión, se trajera desde tierras vascas a su mítico santuario de El Capricho. Zapico, para representar a ese gran tótem de más de mil doscientos kilos en canal, para eternizar al gran buey que en principio fue seleccionado para tirar de enormes piedras en el País Vasco, ha buscado en las majestuosas montañas de Laciana una gran piedra que pudiera representarlo. Un pedrusco adornado de líquenes ancestrales que con el pequeño aditamento de un cuerno y una oreja representa a la perfección la imagen ya mágica y eterna de Pezuñas .
En las catacumbas de arcilla de la maravillosa cueva de El Capricho, cuenta Zapico que desde que supo de la existencia de este singular ejemplar pensó en recrear su imagen. «Creo —dice— que este buey que ha sobrepasado todos los récords, que fue sacrificado hace ya cerca de tres meses y que ahora, a partir del 28 de este mes, será degustado después de pasar por la parrilla de su última morada, se merecía una escultura, una imagen que perdurara. Si la gastronomía se ha convertido en una religión que tiene su máximo exponente en estos bueyes increíbles, yo me creí en la necesidad de dejar una imagen ante la que sus adoradores le puedan rendir homenaje por los siglos de los siglos».
Y allí ha quedado, en la gran plaza que enmarca la fachada del restaurante. Allí lo verán y quizá lo veneren los creyentes que a finales de este mes disfruten de las jugosas carnes de Pezuñas . En este momento los chuleteros, los lomos, los solomillos, los filetes… todo él está ya reservado, y quienes no hayan hecho la pertinente petición no podrán degustar ni un gramo de esas dos toneladas largas de carne que cumplen su periodo de maduración en el enorme frigorífico de la casa. Digamos como curiosidad que cada uno de sus chuleteros pesa casi cien kilos...
Pero también el gran artista Eduardo Arroyo ha querido dibujar una imagen del inmenso buey para que el día de autos, 28 de marzo, con la presencia de gastrónomos de todo el mundo, esté presidiendo la gran concelebración de la carne de buey en las catacumbas de El Capricho, en Jiménez de Jamuz.