Comienza la temporada
DESDE EL DÍA 6 DE ABRIL. La nueva campaña truchera arranca este domingo en León con unos ríos desbordados, las aguas turbias y cierta incentidumbre ante la nueva Ley de Pesca, que amenaza con mermar la solicitud de licencias

Los aficionados tentarán la suerte con sus cañas tanto en los cotos, en los tramos AREC como en el resto de aguas libres sin muerte.
La apertura de la temporada truchera en León se presenta en el peor escenario posible con todos los ríos desbordados o, como mínimo, arrastrando un fuerte caudal y las aguas turbias o canosas en su transparencia y frías en su temperatura. Unas condiciones en las que practicar la pesca será una misión imposible.
Pero las aguas bajan turbias también en el ánimo de muchos aficionados que, con la nueva Ley de Pesca, dejarán de sacar la licencia abandonando su afición de toda la vida. Otros años, a pesar de que las condiciones de los ríos no suelen ser favorables en estas primeras jornadas, cientos de entusiastas pescadores volvían a encontrarse en las orillas. Alguno ya lo había hecho en Galicia, Asturias, donde se mantienen los cupos de diez y ocho truchas respectivamente, o la zona sur de Castilla y León, que han abierto con antelación. Otros no han dejado de practicar en los lagos privados tanto de León como de otras provincias como Burgos, Palencia o Asturias. Pero este año será diferente a pesar de que la afición por la pesca en León es mayoritaria y de que conseguir el preciado salmónido resulta cada vez más difícil. Pese a ello todo tanto en los cotos, como en los tramos AREC (Aguas de Régimen Especial Controlado) como en el resto de aguas libres sin muerte, algunos aficionados tentarán la suerte con sus cañas.
Cauces que son mares
Pero pescar, lo que se dice pescar, será otra historia. Un mes de marzo con final lluvioso, unido a la cantidad de nieve acumulada en las montañas, ha convertido los cauces en auténticos mares donde practicar el arte de la pesca no solo será imposible, sino también muy peligroso. Y la situación no tiene visos de mejorar en los próximos días, a la vista de las previsiones meteorológicas. Para pescar a mosca es preciso que las «pintonas» estén puestas a media agua o en superficie, para tomar los mosquitos que eclosionan en determinados momentos. El caudal alto y la fuerza de la corriente impiden que se coloquen en sus «posturas» habituales. La mayor parte del tiempo permanecerán empozadas en zonas tranquilas o en rizos de orilla, con poca corriente, donde el agua «no tire» en exceso y aquí muy pocas veces estarán dispuestas a tomar una cucharilla o una ninfa bien presentada, pues no se desplazarán para buscar el señuelo si ello requiere un esfuerzo suplementario. La cantidad de alimento que toman con las aguas tan frías es escasa pues tienen mayor dificultad para digerirlo.
Desembalses y cebos
La provincia de León cuenta con numerosos embalses que regulan los ríos desde su cabecera. Este año, a diferencia otros en los que se adelanta la campaña de riegos, todos los embalses están al límite o casi al límite.
Con los pantanos al 92% hace semanas que desembalsan para mantener un margen de seguridad que en años lluviosos alcanza el uno de junio. Tanto el río Orbigo como el Esla y el Porma discurrían esta semana con caudales exagerados. Pero lo que es malo para los ríos puede ser bueno para los embalses. En las aguas embalsadas se pesca mejor cuando el nivel es alto, pues las grandes truchas se mueven por las orillas recién anegadas buscando lombrices y otras larvas. Los aficionados lo saben muy bien y de ahí que cotos como Vegamián estén agotados en las primeras semanas.
El cebo natural suele ser cada inicio de temporada, el arte que proporciona mas y mayores capturas. Esto sucede cuando las crecidas limpian los fondos y arrastran el cebo por lo que las truchas no extrañan una lombriz bien presentada. Pero este año la normativa prohíbe la lombriz y tan solo permite, en algunos cotos y en los AREC, el cebo de río, pues en las aguas libres está prohibido.
El interés de los pescadores de mosca choca abiertamente con quienes practican el cebo natural ya que, los primeros, son partidarios de retrasar la apertura hasta que las condiciones del río mejoren. También son partidarios de retrasar la fecha de cierre, pues los meses de agosto y septiembre son los más favorables para este tipo de pesca. En cualquier caso quienes practican la pesca con cebo natural deberán conocer las limitaciones que la normativa aplica a esta práctica.
Otro señuelo que, sin ser especialmente efectivo, puede dar algunas capturas en este comienzo de temporada es la cucharilla. En estos primeros días deberá pescarse fondeando el señuelo trabajándolo con lentitud, especialmente en los remansos de la orilla, allí donde pueden refugiarse algunas truchas para defenderse de la corriente. En esta temporada y en las aguas libres debe usarse con un solo anzuelo desprovisto de arponcillo. Pescar así es más difícil pues el señuelo se desequilibra. Queda abierta una puerta a la esperanza. Cuando las riadas se prolongan varios días, como es el caso, las truchas en su necesidad de alimentarse buscan nuevas posturas.
Futuro
Descubrir éstas, aunque sea por unos breves minutos, podrá dar alguna satisfacción al pescador. De cara al futuro todo puede cambiar, ya que cuando la situación se normalice y los ríos vayan reduciendo su caudal, la actividad de las «pintonas» será superior a la habitual. Y dos últimas recomendaciones: cuidado con vadear, pues las aguas turbias impiden ver el fondo. Para una pesca tranquila acudir a los embalses, convertidos mayoritariamente en ARECs que suelen dar grandes truchas en las primeras jornadas.