Cinco cardenales se oponen a cambios de doctrina en el primer disenso con el papa
. Publican un libro contra la comunión para divorciados que se han vuelto a casar .

El papa Francisco, ayer, en la plaza de San Pedro.
A este papa se le hace la ola o se le pone a parir reservadamente, pero son poco frecuentes las críticas públicas, mucho menos en el seno de la Iglesia. Por eso es relevante la primera toma de postura declaradamente contraria al espíritu de apertura de Francisco que han encabezado cinco cardenales. Publicarán juntos un libro en octubre en el que se oponen a un posible cambio en la actitud de la Iglesia católica hacia los divorciados que se han vuelto a casar. Hasta ahora se les prohíbe la comunión, pero eso podría cambiar, es uno de los debates que afrontará el sínodo extraordinario sobre la familia del mes que viene. Los cinco purpurados se aferran a la tradición y rechazan cualquier concesión. Y entre ellos está nada menos que el prefecto de Doctrina de la Fe, el vigilante de la ortodoxia, el alemán Gerhard Ludwig Müller, de 66 años, nombrado por Benedicto XVI en 2012. La guerra de bandos ha comenzado.