Defensa ofrece veintiséis profesionales sanitarios para ayudar a los equipos activos

Enfermeros del hospital militar Gómez Ulla entran a trabajar este fin de semana para relevar a sus homólogos del Carlos III.

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Daniel Roldán | Madrid
León

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Cincuenta profesionales sanitarios están atendiendo por turnos a Teresa Romero en el Instituto de Salud Carlos III. Un lugar en el que, además, ya están ingresados quince contactos secundarios de la auxiliar de enfermería y los tres nuevos casos sospechosos que entraron a lo largo del jueves, que están siendo atendidos por decenas de trabajadores. Esta carga de trabajo, a la que se suma la tensión y el estrés por tratar con casos de enfermedades epidemiológicas ha provocado que la dirección del centro madrileño hayan acudido al Cuerpo Militar de Sanidad para dar descanso al personal.

El Ministerio de Defensa atendió la petición y tiene preparados a 26 profesionales del hospital militar Gómez Ulla (Madrid), el principal centro sanitario de los Ejércitos, para intervenir en cualquier momento.

Este equipo está formado por diez enfermeros, cinco médicos anestesistas y otros cinco médicos intensivistas que pueden relevar a los profesionales del Carlos III; pero, además, Defensa ha puesto a disposición de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid a seis psicólogos militares.El trabajo de estos médicos se centrará, sobre todo, en dar apoyo a los familiares de las personas ingresadas y a los propios pacientes, ya que hay quince personas que sin síntomas tienen que permanecer en el centro sanitario durante una cuarentena hasta que desaparezca el riesgo de sufrir la enfermedad.

Turnos

Varios miembros del Cuerpo Militar de Sanidad visitaron ayer las instalaciones donde están alojados Teresa Romero y el resto de los casos sospechosos y comenzaron a trabajar junto al personal civil. Dos enfermeros se incorporaron al retén nocturno y mantendrán este turno al menos hasta el lunes, cuando la dirección del hospital decida si es necesaria la presencia de más personal. «Estamos listos para cuando nos digan», indicaron desde el departamento de Pedro Morenés. Además, tres equipos de seis personas están colaborando en la formación del personal sanitario en el remodelado protocolo que desde esta semana se imparte en la Escuela Nacional de Sanidad.

El Ejército de Tierra tiene preparados 400 equipos de protección individuales para que puedan ser usados en cualquier momento si escasean las provisiones en cualquier hospital y siete cápsulas, es decir, las camillas con protecciones especiales para poder trasladar a cualquier enfermo infectado por el ébola. Cinco de estas cápsulas son de nivel 3 de riesgo por contagio. Todo este material de campaña se encuentra en el Acuartelamiento General Arteaga, ubicado en el madrileño barrio de Carabanchel y muy cerca del Gómez Ulla

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Además, Defensa también ha puesto en alerta a varias unidades aéreas para intervenir como lo hicieron en los casos de Miguel Pajares y Manuel García Viejo, los dos religiosos que el Ejército del Aire repatrió de Liberia y Sierra Leona, respectivamente.