El avión de la enfermera de EE UU voló cinco veces más antes de desinfectarse

Un manifestante protesta ante la Casa Blanca y pide que ceden los vuelos.
En alguna parte del Caribe, una empleada del laboratorio del Hospital Presbiteriano de Texas que manejó las muestras del paciente cero, Thomas Eric Duncan, se encuentra encerrada en su camarote, junto con su pareja. Como parece ser común entre quienes tratan a pacientes de ebola, días después de que éste muriera se fue de vacaciones, con la única recomendación de tomarse la temperatura dos veces al día. Embarcó en Galveston (Texas) para unas vacaciones por mar que la han llevado por varios países y ahora se la supone en la costa de México. El Departamento de Estado ha tenido que involucrarse para localizarlos e intenta repatriarlos, a pesar de que ya han transcurrido 19 días desde que tuvo contacto.
Los pasajeros que los acompañan en el crucero no han sido informados al no estar en riesgo, algo que no pueden decir los que acompañaron a la enfermera Amber Vinson en su viaje de ida y vuelta a Ohio. Inicialmente se limitó la vigilancia a los 132 pasajeros del vuelo 1143 de Frontier, en el que la joven contagiada volvió el lunes de Cleveland a Dallas cuando ya tenía una temperatura de 37,5 grados, pero el jueves las autoridades sanitarias supieron que cuando viajó el viernes anterior para visitar a su familia en Ohio ya sentía malestar muscular y síntomas parecidos a los de una gripe, que caracterizan el inicio del ébola. El avión que la llevó ese día de Dallas a Cleveland realizó después cinco vuelos más antes de ser desinfectado. De ahí que la búsqueda de un posible contagio se haya disparado hasta cerca de 800 personas.