Dos hombres figuran como los que más patentes solicitan en España
Están por delante de cualquier universidad, del CSIC y de varias multinacionales.
La OEPM estudia un nuevo anteproyecto de Ley de Patentes.
En la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) son famosos. Solicitan, de media, más de una patente por semana. Más que cualquier universidad española, y solo por detrás de una gran multinacional (BSH Electrodomésticos) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, la principal institución académica del país). En 2013, Manuel Muñoz y Francisco Javier Porras comenzaron los trámites para que se les reconozca como autores -con derecho a explotarlos en exclusiva- de 64 y 61 inventos respectivamente. ¿Cómo puede ser?
«Cuando se me mete un problema entre ceja y ceja tengo que resolverlo», asegura Porras. Psicólogo de carrera, aunque no ejerce, explica que se ha dedicado a inventar toda su vida. «Me gusta mucho la invención», aclara. «Aunque empecé a solicitar patentes hace 17 o 18 años».
Entre sus diseños hay de todo. Cilindros de almacenamiento de agua para luchar contra la crecida del nivel del mar, aviones, submarinos o un exprimidor de cítricos. «Me interesan todos los apartados de la física y de la ingeniería», afirma. Aun así, reconoce que, aunque lleva a cabo los trámites para proteger sus ideas, no ha construido ninguno de sus inventos. De momento, dice, se ha centrado en perfeccionarlos poco a poco. «Aunque este año he frenado bastante. Tengo más cosas en la cabeza», apunta.
Por su parte, Muñoz asegura que lo suyo comenzó como una afición. «Era oficial técnico de vuelo», explica. «Mis conocimientos eran muy generales y eso ayuda. Soy una persona muy curiosa, me gusta conocer el funcionamiento de las cosas». Ha dedicado muchos años a inventar. Cuando identifica un problema le busca soluciones. Entre sus diseños hay propulsores de despegue vertical para aviones o un mecanismo para evitar las apneas del sueño. «Tengo concedidas más de 300patentes», explica, aunque dice ahora ya no tiene los derechos sobre tantas. «Muchas las vas abandonando», dice. «Ahora tendré, concedidas y activas, 10 o 12». En los registros se pueden encontrar patentes suyas de principios de los años 80. Asegura que sí ha fabricado, por su cuenta, alguno de sus inventos.
Solicitar una patente -en lo que son tercero y cuarto en España- solo es el primer paso. La OEPM debe estudiarla y decidir si la concede o no. Aun así, en España, el trámite entre la solicitud y la concesión puede ser casi exclusivamente económico. «En España, con independencia de lo que el examinador opine, la patente se concede», explica un experto en la materia.
Cuando alguien hace una solicitud, aclara, recibe un informe del estado de la técnica. En este se evalúa con qué otras patentes puede entrar en conflicto el nuevo invento. «Y en vista de eso el solicitante decide», afirma. «Pero si quiere la patente se la dan. Si te empeñas, puedes patentar la rueda».