Comienzan las prospecciones en Canarias en busca del ‘oro negro’
En dos meses se conocerá el resultado tras profundizar hasta los 3.100 metros.
Repsol comenzó ayer la prospección en busca de petróleo en aguas de Canarias. Sin embargo el resultado de los trabajos, que han generado un río de reacciones a favor y en contra, no se conocerá hasta dentro de dos meses, tiempo en que los técnicos calculan que habrán llegado hasta los 3.100 metros de profundidad, donde esperan encontrar una bolsa de crudo.
Fuentes de la compañía petrolífera española explicaron que la sonda desplegada desde el buque Rowan Reinassance en la zona denominada Sandía -a unos 54 kilómetros al este de Fuerteventura y a 62 de Lanzarote- irá tomando muestras del terreno, «catas que irán ofreciendo información de lo que se puede encontrar conforme vayamos avanzado». Y es que los yacimientos petrolíferos permanecen rodeados de determinado tipo de roca, de manera que su presencia o no puede ser indicativo de la presencia de ‘oro negro’.
De encontrarse crudo, los técnicos deberán calcular el tamaño de la bolsa y la calidad de mismo, para determinar si es rentable su extracción o es mejor abandonar el sondeo. Por este motivo, en Repsol esperan tener los primeros resultados para mediados de enero o principios de febrero.
De momento y pese al empeoramiento de las condiciones meteorológicas en el archipiélago canario, el buque comenzó a descender la sonda que atravesará los 800 metros de profundidad del mar, antes de perforar el fondo, lo que se hará en dos fases: una hasta los 2.300 metros para determinar si hay vestigios que apunten a la presencia de petróleo y otras hasta los 3.100 metros, donde se supone que estaría el yacimiento.
La empresa cifra la inversión inicial en unos 200 millones de euros, cantidad a la que habrá que añadir 100 millones más por el sondeo que se practicaría en la zona denominada Chirimoya en caso de encontrarse petróleo en las catas ahora en marcha. Desde Repsol, su portavoz Marcos Fraga, garantizo la seguridad y «el respeto medioambiental» en los trabajos. Para ello, junto al buque encargado del sondeo navega otro barco en el que un grupo de oceanógrafos vigilan que los trabajos no pueden afectar a las colonias de cetáceos que viven en esta zona.
El impacto ambiental y el daño que un posible vertido accidental podría causar para el turismo son los argumentos que enfrentan a los gobiernos central y autonómico. A ellos se sumaron los activistas de Greenpeace, que el sábado protestaron contra los trabajos, una acción que fue repelida por una embarcación de la Armada.
A consecuencia de estos hechos, el barco Arctic Sunrise de la organización ecologista, desde donde partieron las lanchas neumáticas empleadas en la protesta, quedó ayer retenido por la Marina Mercante en el puerto de Arrecife, en Lanzarote.