Una sentencia permite vivir en libertad a un orangután como persona no humana
Se llama Sandra, nació en Alemania, tiene 29 años y desde hace 20 permanece cautiva en Buenos Aires. En una sentencia histórica, la Justicia argentina ha aceptado un recurso de habeas corpus presentado por su abogado que le permitirá vivir en libertad. Sandra es un orangután.
La Asociación de Funcionarios y Abogados por el Derecho de los Animales logra así un fallo inquietante y sin precedentes. Su argumento: Sandra es «una persona no humana que mantiene lazos afectivos, razona, siente, se frustra ante el encierro, toma decisiones, llora las pérdidas, aprende, se comunica y es capaz de transmitir lo aprendido». La Cámara de Casación Penal aceptó la figura del habeas corpus, que se utiliza para pedir la inmediata liberación de personas ilegalmente detenidas. Para el tribunal, Sandra debe ser reconocida como persona jurídica no humana y gozar de la vida en libertad. Por sus cualidades no puede ser considerada un objeto, sino un sujeto con derechos.
«Es una medida histórica», celebró Pablo Buompadre, titular de la asociación. «Constituye un golpe a la columna vertebral del ordenamiento jurídico argentino, cuyas normas civiles consideran a los animales como cosas. «Abre un camino no sólo para los grandes simios, sino también para el resto de aquellos seres sintientes que se encuentran injusta y arbitrariamente privados de su libertad».
La resolución, que podría ser apelada ante la Corte Suprema de Justicia en los próximos días, no tiene antecedentes en Argentina. Hasta ahora, los reclamos de este tipo para la excarcelación de grandes simios habían sido desestimados por los jueces. El conservacionista Claudio Bertonatti, exdirector del zoo de Buenos Aires, advirtió de que la liberación puede ser traumática por tratarse de una especie que siempre vivió en cautiverio. No obstante, consideró bienvenida la resolución porque garantizará otro trato a chimpancés, gorilas y orangutanes que pueblan zoológicos y parques de atracciones. La sentencia genera incertidumbre entre los responsables de los zoos de todo el país. Se estima que son al menos 14 los parques con homínidos como Sandra, que ahora podrían ser liberados si se exige en los tribunales.
También están en alerta los parques acuáticos, sobre todo por los delfines, considerados los más inteligentes del reino animal.
Sandra tuvo una vida atribulada. Nació en el zoo alemán de Rostock y con ocho años fue desterrada al zoológico de Buenos Aires, un sitio extremadamente transitado donde convive con animales de las más diversas especies. Juntos soportan fríos inviernos y veranos cada vez más calurosos, sin importar las características del hábitat natural de procedencia de cada uno. A pesar de las difíciles condiciones de detención, la orangutana tuvo una fugaz relación con un macho, de la cual nació Shembira, una cría que fue derivada a otra institución. Con la nueva sentencia judicial, Sandra será libre, pero no para deambular por las calles. Si la Corte no dice lo contrario, será trasladada a un santuario de primates en una reserva natural en Brasil.