Un escaparate con Pasión
Amparito y Cía
El secular establecimiento Hijos de Lesmes García cumplió con su tradicional rito de ‘La Levantá’ en la exposición del teatrillo de vitrina.

El grupo de fieles seguidores del escaparate de Lesmes García, ‘chupinazo’ de la Semana Santa leonesa.
«No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad», díjolo Platón, que de eso sabía un rato. Con esta contundente cita, la pléyade de incombustibles tertulianos de La Iluminada Compañía, apócrifos integrantes de la Compañía Estable y Primigenia, levantaron ayer, como cada año por estas fechas, el telón del Teatrillo de Vitrina, dando el oficioso pistoletazo de salida —así se considera desde hace años— a la Semana Santa capitalina.
Miren por donde, que llegó la hora. Entre telares, telones y bambalinas, volvió el Teatrillo de Vitrina. Un año y otro más… armazones y armaduras; cosidos, pespuntes y puntadas; vara de medir… y un libreto a mano alzada.
Capas y chambergos —de copa y hongo—; levitas, levitones y leviatanes.
A la vera de La Pulchra, al amparo de la Ancha, se adivina horqueta, mantilla y peineta; tal como el maestro de ceremonias (Motorines), arropado por la nutrida parroquia asistente, reflejaba en las coplillas lanzadas al viento de la noche en la antigua Vía del Cardo Máximo.
A veinticuatro jornadas en calendas martius, a tres de la salida de La Morenica por las calles de la secular Ad Legionem: «Dos golpes recios en vara / —con orden casi abacial— / convierten a la calle Ancha / en Pasión tras un cristal»; extraídas de los escritos del célebre rapsoda Sánchez-Cadenas («Paponivs apodatvs», del XVII datatvs), cantador de cantares y coplas veniales, proveedor oficial de la compañía estable, a cuya pluma se deben las celebradas composiciones interpretadas por el singular elenco cuya pista se diluye, al término de las Témporas Quadragesimam, entre aromas de mistela, pastas de sartén y filandones paponiles.
Como en el tinglado de la antigua farsa (nada de lo humano me es ajeno…) y si vuesas mercedes a bien lo tienen, eleven la vista al cielo y volarán entonces los sueños: «¡Que asome el vecindario! / ¡Que anuncien el lugar! / Quizás se vean más cruces / —que a caras irá la mano— / y en cayéndose de bruces / con rosario de Murano / Amparito se recrea».
Por tanto… «¡Pasen y vean! / ¡Asómense a la ilusión! / Esta vitrina recrea… / La Pasión según León».