A LA ÚLTIMA
Marbella saca pecho
S i tuviera que hacer un balance a vuela pluma del verano marbellí, diría que ha sacado una nota brillante. Ya desde mediados de junio, hoteleros y restauradores hablaban, con datos en la mano, de la superación de la crisis con estas palabras: «Marbella es la primera que sufre las crisis pero también la primera en salir de ellas».
Basta con darse una vuelta por Puerto Banús para comprobar que este se ha convertido en el lugar favorito de los turistas de alto nivel adquisitivo, no solo porque es ahí donde se concentra el mayor número de tiendas de lujo, sino por el atractivo que supone para los viandantes ver como los grandes yates atracan cada día, algunos como el del rey Salman de la Arabia Saudí lo lleva haciendo desde hace más de veinte años.
Lo que sí he notado es un cambio generacional en todos los campos, en el empresarial pero también en cuanto a los turistas nacionales e internacionales se refiere. Los españoles más jóvenes porque se han dado cuenta de que en Marbella la calidad de vida, el divertimento, están asegurados. De ahí el gran mérito de Sandra García San-Juan, organizadora y promotora de Starlite. Un festival de música por el que han pasado desde Enrique Iglesias, Sara Baras, Plácido Domingo y Alejandro Sanz, que tenido un gran éxito de critica y público. Una imagen que nada tiene que ver con aquella jet-set que tan famosa hicieron Alfonso de Hohenlohe, Gunilla von Bismarck, Jaime de Mora y Aragón, Menchu, Paolo, Los Choris, el Beni de Cádiz y tantos otros.
El problema, si es que a esto se le puede llamar problema, es que ninguno de ellos tienen sustitutos. Ni siquiera sus hijos o los hijos de Juan Abelló y Ana Gamazo, de Alfonso y Marisa de Borbón, entre otras razones porque no les gusta la fama ni todo lo que de ella se deriva. Y otro detalle no menor: las crisis siempre han empezado en Marbella con subidas de precios. Este verano ya se han notado, quizás porque algunos empresarios entienden que hay que aprovechar la coyuntura o parecerse a Ibiza. Me temo que ese no es el camino.