A LA ÚLTIMA
La foto de la vergüenza
T uve que frotarme los ojos, mirar de cerca la imagen para comprender que quién estaba tirado en la playa, boca abajo, era un niño y no un muñeco. La duda me asaltó cuando vi que el chiquillo no se movía cuando las olas bañaban su cuerpecito y él seguía ahí inerte, como dormido. No quería pensar que estuviera muerto, que ese mar tan calmado, tan bello, tan hechizante fuera el causante de su muerte.
La siguiente imagen fue la de un gendarme cogiendo con delicadeza el pequeño cuerpo de Aylan para depositarlo en un saco de los muchos que iban esparciendo por la playa. Después supe que junto a Ayla de 3 años se encontraba el cadáver de su hermano mayor Galip de 5 años y de su madre Rihana. habían salido de Siria huyendo de la una de las guerras más crueles que se recuerdan. Y lo hicieron invirtiendo sus ahorros, lo poco que les quedaba, para embarcarse en una patera que evidentemente no estaba preparada para hacer una travesía que tenía un primer destino, la isla griega de Kos.
Muchos nos preguntamos qué puede empujar a unos padres a salir de su país en condiciones tan precarias, tan peligrosas. Simplemente el hambre, el miedo, la búsqueda de un mundo mejor que ofrecer a sus hijos. Solo ha sobrevivido el padre, y digo sobrevivido porque no sé cómo podrá vivir este hombre de ahora en adelante, sabiendo que las personas que más quería no lograron alcanzar la orilla de la libertad.
¿He dicho libertad? Perdón, me he equivocado, la orilla de la vergüenza, la orilla de una Europa que se ha apresurado a poner concertinas en sus fronteras para evitar que esta pobre gente llegue a nuestros países y nos pongan ante el espejo de nuestras propias miserias. ¿Y mientras tanto qué hacen nuestros gobernantes?
Solucionar este drama es prioritario para todos aquellos que se hacen llamar demócratas. No pueden seguir muriendo niños, mujeres, jóvenes en el Mediterráneo. No podemos dejar solos a los griegos y a los italianos, no podemos. Y si lo hacemos algo se habrá roto en la Europa de la solidaridad y la libertad.