La segunda homilía del papa incluye un mensaje de ánimo a la Iglesia cubana por su «esfuerzo»

El papa besa a un niño en la localidad de Holguín.
La segunda homilía del papa en su visita a Cuba, ayer en Holguín, en el aniversario del día en que escuchó la llamada de Dios en 1953, tuvo más contenido pastoral que la de La Habana. Incluyó un mensaje de ánimo a la Iglesia cubana por su «esfuerzo y sacrificio» en un trabajo evangelizador que desarrolla con pocos medios y en particular por el de las casas misión. Francisco mostró también su preocupación por los pobres, «los descartados», la guerra, el futuro de los jóvenes, el desempleo y la necesidad de los cubanos de todas las creencias e ideologías de trabajar unidos por el futuro de la nación.
Además, pidió a la Virgen de la Caridad, patrona de la isla, para que «sus ojos misericordiosos estén siempre atentos a cada uno» de los cubanos, incluyendo «a las personas que puedan estar sintiendo que para ellos no hay lugar», en alusión a una disidencia quejosa por no haber sido recibida por el pontífice.
Al igual que en La Habana, una multitud le acompañó durante el recorrido por la ciudad oriental -uno de los centros más antiguos del cristianismo en la isla y cuna de los hermanos Castro- y en un oficio religioso en el que el presidente, Raúl Castro, encabezó de nuevo la delegación oficial. El general está cumpliendo su palabra de asistir a todas las misas oficiadas por el papa en el país. Aún le queda la última, hoy en el Santuario del Cobre.
Las homilías de Francisco son breves y contundentes. «Sé con qué esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aun en los sitios más apartados, la palabra y la presencia de Cristo», dijo a una comunidad de 500 sacerdotes, de los que apenas un centenar son cubanos.