Diario de León

Los padres de Eva Blanco ven la luz tras un caso «imposible» cerrado con éxito

La justicia francesa ordena el ingreso en prisión del supuesto asesino de la joven.

Manuel Blanco y Olga Puig, los padres de Eva Blanco.

Manuel Blanco y Olga Puig, los padres de Eva Blanco.

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EFe | Madrid

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Dieciocho años de pesquisas con más de cien líneas de investigación abiertas, en un laberinto que parecía no tener salida, desembocaron el jueves en la detención del presunto asesino de Eva Blanco Puig, cuyos padres nunca perdieron la esperanza y respiran tras cerrar la etapa más dura de su vida.

La Justicia francesa ordenó ayer el ingreso en prisión del supuesto autor del crimen, A.C.G, un hombre de 52 años, español de origen marroquí, que salió de España en 1999 y el jueves fue arrestado en Francia sin oponer resistencia.

La Guardia Civil tiene claro que el detenido actuó solo y que no hay coautor del asesinato de Eva, la joven de 16 años cuyo cadáver apareció en una cuneta en Algete (Madrid) la madrugada del 20 de abril de 1997 con una veintena de cuchilladas.

«Hoy se ha visto la luz, se han visto lágrimas de alegría», declaró Olga, la madre de la joven, quien, como Manuel, el padre, expresó su emoción y su agradecimiento a unos investigadores que, según su testimonio, llegaron a ser «como de la familia».

Los propios agentes comparecieron ante los medios con los padres de Eva visiblemente emocionados tras el éxito de una investigación que muchos de ellos no vieron empezar y durante la cual otros se jubilaron sin concluir. Una investigación zanjada tan solo año y medio antes de que el delito hubiera prescrito.

La reconstrucción de la operación Pandilla revela que el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil nunca cejó en el empeño ni dejó una investigación que en muchas ocasiones pareció atrancada, pero que dio un giro de 180 grados en 2013. Ese año, un cambio de titular en el Juzgado de Instrucción de Torrejón encargado del caso reactivó la investigación y se solicitó al Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela un estudio de la muestra genética hallada en el cuerpo de Eva y custodiada por la Guardia Civil durante años.

La prueba clave

Una prueba clave para el caso y que se pudo practicar gracias a los avances en genética forense, que permitieron identificar un centenar de marcadores genéticos y concluir que la muestra de ADN correspondía a un varón de origen norteafricano. Con ese dato, la Guardia Civil analizó el censo de Algete entre 1995 y 1999 y acotó la investigación sobre 300 personas, a las que buscó en diferentes puntos de España. La muestra 90 fue la determinante. Aunque no coincidía al cien por cien, permitió localizar en el propio Algete al hermano del presunto asesino y a partir de ahí organizar la búsqueda de todos los descendientes de la rama paterna de esa familia.

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