Porto relató episodios violentos de su ex marido pero nunca con Asunta
Rosario Porto junto a su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren.
Rosario Porto, acusada del asesinato de su hija junto a su ex marido, Alfonso Basterra, contó a expertos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) que el que era su pareja tuvo episodios violentos con ella, pero nunca con la menor que adoptaron, Asunta.
El «trastorno depresivo recurrente» que sufre esta mujer, que no afecta a su imputabilidad, centró buena parte de la sesión de ayer del juicio por la muerte de Asunta en septiembre de 2013, que estuvo, de nuevo, dedicada a las pruebas periciales.
Estos especialistas del Imelga, que entre diciembre de 2013 y febrero de 2014 mantuvieron cuatro entrevistas personales con Rosario Porto, han concluido que la sintomatología en la acusada «no era tan intensa» como para interferir en su comprensión de un acto -si es bueno o malo- o en su voluntad para hacerlo.
Estos peritos se han referido en la sala a la relación entre ambos acusados, en base a lo que ella les relató en diferentes entrevistas, y han detallado que primero les dijo Rosario Porto que Alfonso Basterra era una persona «correcta, encantadora y educada», pero una segunda vez se refirió a él como un ser apático, raro, imprevisible «y excesivamente puritano».
Para Rosario, Alfonso era, a modo de resumen, y teniendo en cuenta sus distintas consideraciones, «un muy buen amigo y un mal marido».
Es más, según lo que les comentó en esas reuniones, Rosario, a medida que la relación entre la pareja se iba deteriorando -finalmente se divorciaron-, percibió que la comunicación materno-filial mejoraba, y que «estaba preocupada por ser una buena madre».
Estos testigos han mencionado que la opinión de Porto sobre su ex marido, en su rol de padre, era buena, puesto que incluso llegó a definirlo como «un padrazo» para la menor a la que trajeron de China cuando no había cumplido un año y que falleció con 12.
No obstante, Rosario Porto les habló de episodios violentos de Basterra con ella, que se repetían «3 ó 4» veces al año, siempre según su versión, aunque nunca se producían con la pequeña.
También comparecieron ayer los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que se encargaron de analizar, a través de las posiciones de sus móviles, la ubicación de los padres de Asunta, únicos imputados por la muerte.