El laberinto infinito de la talidomida
El colectivo de enfermos espera que Europa le conceda las indemnizaciones que reclaman desde hace años por los daños que les causaron estos fármacos .
El Tribunal Supremo dio un palo y un par de zanahorias a los enfermos de talidomida y a sus familias. Un palo grande, ya que tomó como propia la postura de la Audiencia Provincial de Madrid de no condenar a la farmacéutica Grünenthal. Consideró que las reclamaciones estaban fuera de plazo, aunque aquí ofreció el primer consuelo importante: ese plazo es demasiado estrecho. «Estamos ante una responsabilidad por culpa para la que nuestro derecho fija el breve plazo de un año para el ejercicio de la acción», indica la Sala Civil del alto tribunal en el fallo conocido esta semana.
Entiende la sala que a pesar de la entrada en vigor del real decreto que reconoce los efectos de esta enfermedad en 24 personas, la prescripción ya se había producido. «Una cosa es el reconocimiento oficial de la condición de afectado, lo que es igual, la confirmación de un estado de salud que ya existía con anterioridad, para beneficiarse de las ayudas públicas, y otra distinta la prescripción, sobre la que nada establece», indica la sentencia, contraria a los deseos de este colectivo que lleva años luchando para que la justicia le conceda unas indemnizaciones por los daños que les causó esos malditos fármacos que tomaron sus madres para las náuseas hace cinco décadas.
Una pista
La Sala Civil dio, además, una pista de lo que debe suceder a posteriori. «La solución al problema no está en estos momentos en los tribunales», indicó el fallo apoyado por ocho de los nueve magistrados. Francisco Javier Arroyo Fiestas dio su voto particular —la otra zanahoria— apoyando a los demandantes, que también han encontrado un apoyo a sus demandas en el Parlamento andaluz. Todos los partidos de la Cámara apoyaron una iniciativa del PSOE (con enmiendas del PP e IU) para que se reconozca a 54 víctimas de la talidomida y se les concedan ayudas sociales y económicas. Esta decisión puede aliviar la situación actual del 10% de los enfermos. La Asociación de Enfermos de la Talidomida en España (Avite) calcula que hay unas 500 personas afectadas vivas, aunque la cifra de enfermos con deficiencias físicas a lo largo de estos años en España supera las 3.000.