Gente de allí | Rituales

Cura catarros y limpia pecados

Los ‘baños bautismales’ se suceden por toda Rusia en las aguas heladas, donde según la tradición, hay que sumergir el cuerpo tres veces.

Un sacerdote cristiano ortodoxo se sumerge en agua helada durante la Epifanía en San Petersburgo, Rusia.

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rafael m. mañueco | moscú
León

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Los tradicionales ‘baños bautismales’ han comenzado en las regiones del este de Siberia y continúan a lo largo del resto del país. Centenares de miles de rusos se sumergirán en agua helada, ya que consideran que las temperaturas bajo cero no tienen por qué ser un obstáculo para emular el bautizo de Cristo en el río Jordán. Esta fiesta marca el final de la Navidad ortodoxa y deja el camino expedito hacia los próximos carnavales, la Máslenitsa. Este año se han habilitado en toda Rusia más de 3.500 puntos en donde poder zambullirse. Según establece la costumbre, hay que sumergir tres veces el cuerpo en las gélidas aguas, incluyendo la cabeza. Las temperaturas, según la zona, varían sustancialmente, pero se sitúan en el conjunto del país por debajo de cero. En Moscú, por ejemplo, han alcanzado los doce grados negativos mientras que en la lejana Yakutia soportaban 45 grados por debajo de la línea de congelación.

La capa helada cubre el país en toda su extensión, por lo que para bañarse en el mar, río, lago o cualquier tipo de charca hace falta abrir un boquete en el hielo. Se suele hacer en forma de cruz o rectángulo y a su alrededor se instalan barracas con calefacción para cambiarse de ropa y tomar bebidas calientes. Si el frío es demasiado intenso, como en el caso de Yakutia, el ritual se celebra bajo una carpa. Una vez en bañador, se hacen ejercicios de precalentamiento y, antes de salir al exterior, un médico echará un vistazo para impedir que alguien que no esté completamente sano afronte la experiencia. Los que aún no se hayan arrepentido saldrán rápidamente hacia la poza, recibirán la bendición del pope y efectuarán la inmersión en un agua cuya temperatura supera ligeramente los cero grados. Todo ello sin pérdida de tiempo para no hacer esperar mucho a los que hacen cola. Ya fuera, con el cuerpo mojado y en medio de un frío glacial, hay que echarse encima una toalla antes de quedar cubierto de escarcha, y volver de inmediato al recinto de los vestuarios para no morir de una pulmonía.

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