Diario de León

Un fiel amigo... y terapeuta

Con apenas cuatro años, el leonés Marcos García Aparicio comenzó a mostrar los primeros síntomas de un Trastorno de Espectro Autista, una enfermedad rara que afecta a una de cada 100.000 personas. Hoy, cuatro años después, se convertirá en el primer niño en contar con un perro de asistencia entrenado para mejorar su calidad de vida

El perro que Marcos tendrá a partir de junio se encuentra en la fase de adiestramiento

El perro que Marcos tendrá a partir de junio se encuentra en la fase de adiestramiento

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PABLO RIOJA | LEÓN

El joven Marcos García Aparicio —un niño de ocho años que padece Trastorno de Espectro Autista— será el primer leonés en contar con un perro de asistencia entrenado especialmente para mejorar su calidad de vida. Un ‘fiel amigo’ que a partir del mes de junio compartirá aventuras junto al pequeño y su familia. Todo merced al proyecto Regálame tu sonrisa que abanderan las fundaciones Bocalán y la leonesa Drasanvi.

Englobado dentro de las enfermedades raras, este trastorno desintegrativo afecta a una de cada 100.000 personas y suele manifestarse durante la infancia. «Marcos experimentó los primeros síntomas con apenas cuatro años», recuerda Maribel Aparicio, una especie de madre coraje empeñada en que su hijo pueda llevar una vida normal. «No pierdo la esperanza», reconoce segundos después de confesar que aún no lo ha asimilado del todo. Hasta que el TEA se coló sin permiso en la vida de Marcos, el pequeño desarrolló las habilidades típicas de cualquier niño. El principal síntoma de esta enfermedad es la pérdida paulatina de las habilidades. «A los cinco años dejó de hablar». Luego llegaron el déficit en la comunicación, dificultades para integrarse socialmente o una exagerada dependencia a las rutinas.

Lejos de tirar la toalla, los padres de Marcos han buscado mil y una fórmulas para paliar los síntomas. Su día a día da fe del empeño de toda la familia porque el pequeño recupere habilidades. «Por las mañanas le llevamos a un colegio especial, luego —de cuatro a seis de la tarde— viene a casa una logopeda y otros días una experta en autismo. Después solemos llevarle a la piscina, a patinar o realizar diferentes actividades físicas», puntualiza. Y el esfuerzo —aunque muchas veces ingrato— va dando sus frutos. «Ha vuelto a soplar, ya repite frases, pide cosas e incluso está aprendiendo a leer».

Ahora, con la ayuda de este perro labrador —que en la actualidad se encuentra en su fase de adiestramiento— los expertos confían en que este leonés continúe dando pasos de gigante. Su interacción con Marcos puede reducir comportamientos de peligro para su integridad física, mejorar la relación y la comunicación con sus familiares y el mundo exterior, reducir conductas de oposición, prevenir accidentes de tráfico, mejorar sus conductas de sueño y trabajar sobre la reducción de los niveles de ansiedad en este tipo de niños.

Última fase

Una vez que Marcos tome el primer contacto con el perro, los psicólogos de Bocalán y los entrenadores expertos trabajarán con toda la familia para conseguir que el animal cumpla su función perfectamente y de esta manera poder conseguir los objetivos planteados. En esta fase —según remarcan desde la fundación— puede ser necesaria o aconsejable la ayuda de algún voluntario de Drasanvi Fundación, que promete seguir el caso de cerca en todo momento. Por último, de forma posterior a la entrega y con una periodicidad inicialmente semanal y después mensual, la terapia asistida continuará para acabar con una supervisión semestral de por vida del animal. Los psicólogos de la fundación visitarán el domicilio de los niños con el objetivo de supervisar los avances y establecer nuevas pautas con las familias. Dentro de esta fase se plantea la recogida de datos y contrastarlos con los obtenidos de forma previa a la recepción del perro y poder realizar un estudio que contribuya a la difusión de este tipo de intervenciones para mejorar la calidad de vida de niños con Trastorno de Espectro Autista.

Tanto los padres como la hermana mayor de Marcos —Lorena, de 11 años— ven con esperanza la llegada del pequeño labrador a sus vidas. «Laura se muere de ganas, por los beneficios que tendrá para su hermano y también por la idea de tener un perro», confiesa Maribel. «Ella ha estado sensibilizada con la enfermedad de su hermano. Es casi como una segunda madre».

Bocalán y Drasanvi Fundación se han volcado para que Marcos forme parte de este proyecto que también entrena otros dos perros que irán a parar a niños en otros puntos de España, pero lo cierto es que las ayudas institucionales para este tipo de casos brillan por su ausencia. La familia de Marcos recibe una prestación anual de mil euros. «Una cantidad insuficiente para que nuestro hijo y los hijos de otras familias en la misma situación puedan hacer frente a los tratamientos que los pequeños necesitan», critica Maribel.

Lo que seguro no le falta al pequeño Marcos es la compañía de los suyos, de los profesionales de Bocalán y Drasanvi y sobre todo del mejor amigo que pueda tener el hombre.

Marcos García con sus padres y su hermana Laura. FOTO: F. OTERO PERANDONES

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