Ayuda humanitaria para los animales de Gaza
La oenegé Cuatro Patas, con sede en Reino Unido, reparte alimentos a las fieras que se mueren de inanición por el conflicto bélico
Un mono come de los alimentos que reparte la oenegé Cuatro Patas
SAUD Abú Ramadán | Jan Yunis
La distribución de alimentos y ayuda para los más necesitados en Gaza es algo habitual, pero ahora una organización internacional atiende también a otros que reciben menos atenciones: los hambrientos animales de los zoológicos que acoge la bloqueada franja.
La organización Four Paws (Cuatro Patas), con sede en el Reino Unido, ha iniciado la misión de ayudar a los animales al borde de la inanición en dos de los seis zoos de Gaza, uno en el sur, en Jan Yunis, y otro en Rafah, cerca de la frontera con Egipto.
«Mi zoo quedó gravemente dañado tras la última operación militar israelí a gran escala contra la franja (en julio y agosto de 2014). Muchos de los animales murieron, otros fueron heridos y algunos escaparon. Los que quedaron necesitaban cuidados médicos especiales y comida», cuenta con tristeza Mohamed Aweida, de 38 años y propietario del centro «Bosque del Sur» en Jan Yunis.
En los últimos días ha recibido piensos y otros alimentos de la organización benéfica, con los que ha podido alimentar a cerca de 40 tipos de aves y animales exóticos, entre ellos un tigre, zorros, monos, águilas y puercoespines.
Las instalaciones de éste y otros zoológicos sufrieron, como el resto del enclave, los efectos de una dura operación militar que se extendió en 2014 durante 50 días, se cobró la vida de más de 2.100 palestinos, hirió a 11.000 y dejó un paisaje desolador fruto de los fuertes bombardeos y ataques terrestres.
Aweida reconoce que era incapaz de mantener a sus animales porque la economía de los gazatíes, precaria por los efectos de ocho años de bloqueo israelí, quedó aún peor después del conflicto y la gente no gastaba sus pocos ingresos en distracciones como visitar un zoo.
Four Paws explica que en la franja han muerto un gran número de animales «porque no les queda comida, ni agua fresca ni medicinas», una escasez a la que se suma ahora el invierno, con fuertes lluvias y temporal que dejan a los animales abatidos y hambrientos.
La ONG inició la distribución de más de una tonelada de alimentos, incluida carne para los grandes felinos y maíz, frutas y verduras para otras bestias, que servirá para mantenerlas durante un mes.
Los más problemáticos son los leones, hienas y tigres, que consumen grandes cantidades de comida.
Uno de ellos, Laziz (en árabe, dulce), descendiente de una pareja de tigres senegaleses ya fallecidos que llegaron a Gaza en 2009, pasea estos días nervioso en su jaula tras meses alimentándose sólo de pollo congelado. «Nos alegra haber evitado que estos animales murieran de hambre».