Nueva vida para los salvados de la calle
La fundación Cauce cumple 20 años. de ayuda y apoyo social para la inserción socio laboral de personas que, por sufrir una crisis personal y económica, se han quedado en la calle sin recursos
José Luis Burdel, en medio de las dos voluntarias universitarias italianas, Anastasia Lyakh y Chiara Sorrenti, ayer en León
carmen Tapia | león
«Falleció mi pareja. De pronto me encontré sin trabajo, en la calle. El dinero se agotó». José Luis Burdel tiene 50 años y desde septiembre vive en el piso que la fundación Cauce tiene en León. La casa tiene capacidad para cinco personas. Todas las plazas están ocupadas. Allí han vivido ya 39 usuarios desde que se inauguró en 2010. El máximo de permanencia es de un año. Es uno de los últimos recursos que Cauce ha abierto en León desde que empezó a funcionar hace 20 años. Tras dos décadas de trabajo, ahora estudia nuevos proyectos. «Estamos abiertos a reorientar nuestros servicios», asegura Pilar Díaz Caso, directora gerente.
Trescientas personas han pasado por sus talleres de reorientación laboral, con una inserción en empresas que supera el 15%.
Su penúltima propuesta fue la de ofrecer la casa a refugiados Sirios, pero a León no ha llegado todavía ninguno tras los acuerdos tomados por el Gobierno en septiembre de 2015. La previsión es que la ciudad acogiera a 300. Sólo Accen refugia en León a las familias sirias desde hace meses, derivadas por Acnur.
La última propuesta de Cauce se produjo hace pocos días. Ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de León para que diez voluntarios de la fundación sirvan de respiro para las familias que tienen a su cargo a personas dependientes. Ya hay diez familias que recurren a Cauce para descansar dos horas a la semana «y si tuviéramos más voluntarios podríamos llegar a más». 38 personas voluntarias dedican su tiempo a colaborar con Cauce, «pero nos hacen falta 50».
José Luis conoció el servicio gracias a Cruz Roja. «Llevaba un año durmiendo en la calle. Dormía donde podía, siempre en lugares que me daban seguridad. Tenía miedo. No estaba acostumbrado. Me encontraba desprotegido». José Luis tiene el perfil que busca Cauce. No tienen problemas con las drogas ni con el alcohol. «El servicio es para atender a personas que no están cronificadas sino que por la crisis o problemas personales se encuentran en una situación difícil». Los usuarios se comprometen a un itinerario con el psicólogo, cursos de FP, educación y seguimiento de sus actividades. En la casa de acogida deben cumplir unas normas de horario y de higiene. Un coste de 43.000 euros anuales que se mantiene gracias a la ayuda de la Junta de Castilla y León, Ayuntamiento, aportaciones de particulares, convenios con bancos como La Caixa o Bankia, y los alimentos de la Fundación Alimerka.
«Espero encontrar trabajo, hacer una vida normal. No paro de enviar currículos». José Luis espera rehacer su vida con un trabajo como el que tuvo antes de la crisis. «Fui camarero, trabajé en hostelería, pero ahora me adapto a todo lo que salga», asegura. Las responsables de Cauce apuestan por él. «Sabemos que lo va a conseguir», asegura Carmen Carnero, coordinadora.
Para conmemorar el vigésimo aniversario, Cauce tiene abierta una exposición en la Facultad de Educación de la Universidad de León hasta el 18 de marzo.
Fundación Cauce apoya y promociona la autonomía personal, capacitando a las personas para que encaminen sus propios procesos de desarrollo, llegando a conseguir formación cualificada o incluso un empleo. Desde el comienzo del programa en 2010 se han atendido a 46 personas. La fundación ha insertado a 82 personas en León, Burgos y Valladolid en el programa de inserción socio laboral. Durante el año realiza distintas actividades para recaudar fondos.