PONCIANO LLAMAZARES
«llamaron tres veces, me trasplantaron a la tercera»

Ramiro
Tres veces sonó el teléfono en cinco años. Tres llamadas que despertaron su esperanza de recuperar su vida, hasta ese momento enganchada a una máquina de diálisis tres días a la semana. Pero dos fueron decepcionantes. Tras desplazarse a Valladolid, el órgano esperado no servía. «A la tercera fue la vencida». Entró en el quirófano del Hospital Río Hortega, una operación que duró cuatro horas y media. «Mi vida ha cambiado desde entonces. La diálisis me estaba desgastando porque hasta el día siguiente de que te limpien la sangre no eres persona». Ahora ha remotado sus actividades, inicia una nueva etapa de relación con su familia». De momento, tiene que pasar revisiones dos veces al mes.