Diario de León

Una tradición en edad de merecer

Alija del Infantado se vuelca en la recreación de una boda, siguiendo el patrón de las que se vivían antaño.

Los padrinos y los novios, ayer, durante la recreación de la boda tradicional, en la ermita del Bendito Cristo. A. VALENCIA

Los padrinos y los novios, ayer, durante la recreación de la boda tradicional, en la ermita del Bendito Cristo. A. VALENCIA

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a.g. valencia | alija del infantado

Moscatel y dulces. Nervios. Mantos y manteos, collaradas y capas. Todo listo y un pueblo volcado para la recreación de la boda tradicional. Alija del Infantado, fiel a sus raíces, se congregó ayer en la plaza Mayor para esperar y arropar la salida del novio y de la madrina, dos de los protagonistas de este evento, organizado por El Hilandón, y que bucea en la cultura popular de la localidad, en su patrimonio inmaterial y en la memoria de hace ya unos cuantos años. Niños y mayores se vistieron el traje tradicional, con el amarillo y el negro por bandera, para seguir a la comitiva hasta la casa de la novia que, fiel a su papel, se hizo de rogar.

Vecinos, invitados a la boda y unos cuantos curiosos esperaban su salida y la del padrino. Primero, los últimos detalles y después el encuentro con el novio para ya juntos emprender el camino a la ermita del Bendito Cristo. Los bailes y el ¡Viva la boda! fueron una constante, en un pueblo engalanado para la ocasión, que sacó a las ventanas y balcones las mejores tela tradicionales. Nadie en el pueblo quiso perderse la boda alixana.

Lógicamente, y aunque pareció que el pueblo se había embarcado en un largo y nostálgico viaje en el tiempo, la implicación vecinal y de la asociación, los bailes, la ilusión y el realismo que tomó el acto, rápido hicieron que hasta los más escépticos sacaran sus teléfonos móviles para inmortalizar cada detalle y cada momento.

Durante el enlace, se simbolizó la unión de los esposos, mientras el público, ataviado con las ropas típicas de antaño, aguardaba el sí quiero. El párroco, que también participó, abrió el turno en las peticiones para que todo aquel que quisiera lanzara la suya. Se pidió por los novios, por el mantenimiento de las tradiciones o por la unidad de los vecinos de Alija. Así, una vez recibida la bendición los bailes volvieron a captar las miradas, miradas que volvieron la vista atrás para seguir creciendo en el futuro.

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