El 'HÉROE' DEL ÉBOLA
Un monumento al padre García Viejo
Los compañeros y amigos del hospital de Sierra Leona homenajean al religioso berciano que falleció por ébola
El monumento, con el retrato de García Viejo al fondo, preside la entrada del centro hospitalario. DAVID LÓPEZ FRÍAS/EL ESPAÑOL
carmen tapia | león
Los compañeros del hospital Saint John’s of God Hospital Mabbeseneh han levantado un monumento para hacer un homenaje póstumo al religioso leonés natural de la localidad berciana de Folgoso de la Ribera, Manuel García Vallejo, segundo español fallecido en 2014 infectado por ébola.
El monumento ocupa un lugar privilegiado en el patio del centro hospitalario de Lunsah, en Sierra Leona, según informa El Español. Todos lo llaman héroe y en Sierra Leona es el emblema del altruismo y solidaridad.
Manuel García Viejo contrajo el ébola en este hospital de Sierra Leona, donde trabajaba como especialista de Medicina Interna y medicina tropical. Se contagió del virus tras doce años como director del centro y fue trasladado a España en un avión medicalizado fletado por el Gobierno español el 22 de septiembre de 2014. Falleció en el Hospital Carlos III de Madrid cuatro días después de su repatriación y pudo contagiar a la auxiliar de enfermería Teresa Romero. La profesional de origen gallego fue la primera persona que sufrió la enfermedad fuera de África. García Viejo es el segundo español fallecido por esta enfermedad. El primero fue Miguel Pajares, infectado en Liberia, y con fuertes vinculaciones con León, donde ejerció durante siete años como capellán en el Hospital San Juan de Dios.
El ébola se resiste a desaparecer en África. Desde diciembre de 2013 ha provocado más de 11.300 fallecidos sobre un total de 28.000 casos. La han dado por muerta hasta en dos ocasiones pero aparecen nuevos casos. En enero, apenas unas horas después de que la OMS hiciera público el primer anuncio de fin de la epidemia en África occidental, el gobierno de Sierra Leona anunciaba un nuevo caso. Desde entonces se han detectado más contagios. Los expertos coinciden en que estos rebrotes tienen que ver con su gran capacidad para resistir en los fluidos corporales de pacientes ya curados.