Punset: «Inteligencia es cambiar de opinión»
‘El ladrón de cerebros: comer cerezas con los ojos cerrados’ recorre la cosmología, la evolución, el envejecimiento o el amor .
El escritor y divulgador científico Eduardo Punset durante la feria del libro de Madrid. KOTE RODRIGO
colpisa | madrid
Pocas personas han visitado más laboratorios y hablado con más investigadores que Pere Estupinyà. El divulgador catalán, que antes fue editor del programa de televisión Redes , de Eduard Punset, se ha convertido en el principal cazador de historias curiosas, fascinantes y esclarecedoras con las que explicar cómo funcionan los pequeños detalles del mundo. Ahora vuelve a las librerías con ‘El ladrón de cerebros: comer cerezas con los ojos cerrados (Debate), donde el autor combina las aventuras en los temas más potentes y actuales de la ciencia moderna con la explicación de los cuidados que hacen falta para aprender, de verdad, de los experimentos. En su segunda peripecia como ladrón de cerebros —se los ‘roba’ a los científicos que visita—, Estupinyà ha decidido ir más allá de las píldoras de historias fascinantes, como que unos pequeños tumores benignos en el útero pueden convertir a una joven en una ‘niña del exorcista’ porque ponen al sistema inmune en contra de su cerebro, y entrar también en el resto de ámbitos de la ciencia. Por qué es importante, qué fallos tiene o cómo distinguir entre la investigación seria y la fraudulenta. «El anterior era más inocente, y transmitía sobre todo entusiasmo», asegura. «Esta vez he querido mantener el entusiasmo intacto, pero también añadir más profundidad».
El título del libro da la pista. Comer cerezas con los ojos cerrados se refiere a ese esfuerzo por la objetividad que debe tener el científico. El que en vez de buscar pruebas que refuercen lo que piensa de antemano, basa sus conclusiones en lo que le dicen las pruebas. «Con la cantidad de cosas que se publican ahora, con todos los datos que hay, si solo coges algunos puedes justificar cualquier postura. Elige solo una parte de los datos y puedes negar el cambio climático», explica. «Es lo que hace un abogado, que busca los argumentos que le convienen a la defensa de su cliente. Pero el científico no puede partir de ideas preconcebidas. Tiene que coger las cerezas con los ojos cerrados para no comprometer su objetividad», afirma.