TRADICIÓN
Los pendones salvan la cuesta
La Valduerna acude en romería a ver a la Virgen del Castro y celebrar las pascuas en el alto del santuario.
Los pendones hacen un pasillo para abrazar las tallas y las cruces de ocho pueblos de la comarca. A. VALENCIA
a.g. valencia | castrotierra
No hay primavera sin pendones. El tiempo no importa y si está nublado o hace sol es sólo un elemento para abrigarse más o menos. Los pendoneros del Castro muestran arraigo y saben de tradiciones. Ondean bien alto las enseñas y volver al santuario titular es siempre un buen plan. Ayer, y el fin de semana pasado, quedó demostrado de la mano de los pueblos de la Valduerna, que durante dos sábados consecutivos han subido al templo de la Virgen del Castro, en Castrotierra, para celebrar las Pascuas de San Miguel y de Pentecostés.
La fiesta la abrieron Robledo, Robledino y Posada, alzando sus enseñas unos días antes, mientras que ayer fueron Fresno, Ribas, Palacios, Miñambres, Castrotierra, Villalís, Valle y Redelga los que hicieron ondear bien alto sus pendones. Los paños y el empuje de las varas se acompañaron de las tallas de las vírgenes de las distintas localidades —las hermanas de la imagen del Castro, como popularmente se las conoce— y de sus cruces parroquiales.
Antes del mediodía las sedas se citaron en la base de la cuesta que sube al templo, aunque desde bastante antes, cada pueblo salió de su parroquia para juntarse a los pies del Castro y emprender juntos la subida hasta el santuario, donde los pendones hicieron un pasillo para abrazar a las tallas de las ocho vírgenes, antes de que diera comienzo la misa.
El mundo pendonero se moderniza y ayer una cámara fue tomando imágenes desde lo más alto de una de las varas. Otra visión de una de las tradiciones más arraigadas en la Valduerna. La fiesta siguió en el entorno, donde no faltaron los tradicionales ‘perdones’, esas avellanas que dan aún más fuerza. Mucha devoción para mantener vivo el impulso de una zona que guarda sus raíces y se sabe custodiada por los brazos de la patrona, la Virgen del Castro a la que este año entre las peticiones no está la de la lluvia.