«Hablar no es describir el mundo sino adoptar puntos de vista»

El especialista en Lingüística Mario de la Fuente en Sierra Pambley. F. OTERO PERANDONES
Destaca Mario de la Fuente que las investigaciones de la Teoría de la Argumentación en la Lengua comienzan con una pregunta que se podría expresar de la siguiente forma: ¿es posible afirmar que el significado de las palabras es de tipo informativo, es decir, que la función primitiva de la lengua es la de aportar descripciones sobre la realidad? Para esta corriente, la respuesta es claramente negativa. «La lengua no aporta descripciones de la realidad, es decir, el significado de las palabras no está formado por elementos de carácter informativo que permitan referir a objetos externos a la lengua sino por instrucciones de naturaleza argumentativa que nos indican las posibles
continuaciones discursivas a partir de un término concreto», destaca. Así, si queremos hablar sobre un grupo de personas que está en la calle con una pancarta en la que se puede leer ‘Por la educación pública’, se puede optar por emplear un término como manifestantes pero también puede elegirse la palabra alborotadores. «En ambos casos, no estamos ofreciendo una descripción objetiva o informativa de la realidad sino que optamos por privilegiar un tipo de discursos (favorables) u otros (desfavorables) que son aplicables a esa misma situación extralingüística», sostiene el investigador. «De este modo, hablar no es en absoluto describir el mundo sino adoptar puntos de vista argumentativos para aplicarlos a una situación concreta. Esa elección previa determina completamente las unidades lingüísticas específicas que constituyen nuestros actos comunicativos y, en consecuencia, la progresión de cualquier discurso», explica .