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PEDRO TRAPIELLO
León

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Manda vuelos!... me pareció la noticia más reveladora del día y, sin embargo, pasó de largo como rutina informativa; después de todo, que una compañía aéra inaugure una nueva línea de vuelos no era precisamente el notición del día en una España aturdida en campaña y revoltijo... aunque si el vuelo es a Zurich y su frecuencia de dos veces al día, lagarto-lagarto... lo inauguró el 20 de junio Hidalgo, dueño de emporios turísticos y Air Europa, sabiendo que será negocio esta nueva línea entre Madrid y la ciudad suiza... ¿pero qué turismo puede hacerse en Zurich, qué hay allí de ver o de gozar como para necesitar dos vuelos diarios, si en la capital financiera de Europa sólo hay bancos y mal tiempo?... pues eso, bancos... y escaparates caros para señora con visa... naturalmente, hay otras muchas compañías que tienen vuelos diarios entre estas dos ciudades (desde Barcelona, más), así que son unos cuantos cientos de gentes los que vuelan a diario desde España a la ciudad que más cámaras acorazadas tiene del planeta... y vuelan por negocios, está claro... la cosa estaría en saber cuántos van a meter y cuántos van a sacar... o si por el contrario, se viaja para meter y se regresa para sacar, como manda la costumbre dominante en este país desde Alfonso XII a Bárcenas pasando por Nicolás Franco y Celia Gámez... y si el astuto Hidalgo ha puesto esos vuelos es porque ve que la parroquia de pasajeros no deja de crecer, que lejos de acojonarse con listas Falciani y listos Montoro, aumentan aquí los clientes de la banca suiza... crecen... ¿acaso no se amplía escandalosamente la nómina española de los que se hacen ricos en esta crisis que nunca acabará?... busca ahí a los nuevos parroquianos aéreos...por ejemplo, a ese craso pizarrero que al concluir el consejo de administración de su empresa dijo anteayer «pasado mañana, ¡a Zurich, chata!»... y entenderá el lector que, si dijo chata, no podía estar dirigiéndose a su esposa (¿chata, chatina?, jamás), sino a su secretaria... ¡bueno, secretaria!... ni eso... ¿lo dejamos en encargada de relaciones «púbicas»?... ay, Zurich, patria querida... canta un lingote.

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