La muerte digna
M ala la hubísteis, mineros, en estas de la antracita, en aquellas de las hulleras o en todas las del marqués de la Pica o los Gaitanes que hicieron parir a estos montes ordeñándoles ansiosamente sus ubres de carbón cuya mayor rentabilidad residía en la morterada estatal que desde Franco ha venido sosteniendo a las cuencas para desfigurar el coste de las cosas y hacer que una tonelada de carbón chino salga tres veces más barata (alguna coló como carbón nacional en las térmicas, ¿verdad, Victorino?).
Mala la hubísteis, mineros.
Ahora ya no les hacéis falta. Sabían antes que vosotros que esta minería tenía caducidad y han tenido tiempo más que sobrado para buscarse alternativas montando otros negocios o empresas. Sin embargo, ahora que tocan a vísperas, vosotros no tenéis otro remedio que encerraros en un pozo a la desesperada para defender lo único que tenéis, un puto trabajo, un único jornal con grisú y un futuro roto... aunque ellos también se encierran... en su consejo de administración y no salen de allí hasta ver dónde pastorearán mejor sus cuartos, cosa que les suele llevar no más de veinte minutos.
Era una guerra calculadamente perdida y no se partirán los cuernos defendiendo lo suyo, que ahora es todo vuestro, el cierre, la nada y el ahí te pudras. Hoy lo suyo es otra cosa y aquí sólo les queda sacar lo más posible del deguace en marcha dando la impresión de que incluso la chatarra o tres tabiques les valen más que vosotros.
Dice Sócrates que os diga que, aparte de estos cierres que os roban el futuro, también robarán el futuro a vuestro lugar si cierran sus explotaciones sin restaurar todo lo que destrozaron, tal y como les exige esa ley que se la fuman... y si no exigís al Estado que la haga cumplir a rajatabla, pagaréis vosotros también el arreglo del estropicio si es que aspiráis a ganar algún día limosnilla turística con los retales de paisaje que os hayan quedado, pues ya veis que sólo os dejan el turismo por montera, porque a la ganadería también la fusilaron al amanecer. Que os den al menos una muerte digna porque esto es insulto y agonía.