Diario de León

El otro uso de la sangre

El plasma de los donantes de León ahorra a Sacyl un millón de euros al año

La Consejería de Sanidad cede a la industria el 45% del plasma de la sangre de los donantes para reducir la factura farmacéutica en hemoderivados, medicamentos que se utilizan para los pacientes con enfermedades hematológicas

Plasma y sangre en el banco del Hospital de León. RAMIRO

Plasma y sangre en el banco del Hospital de León. RAMIRO

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carmen Tapia | león

El acto altruista de la donación de sangre no sólo sirve para salvar vidas, también permite a la Consejería de Sanidad reducir el gasto de la factura farmacéutica. Los 13.000 donantes de León salvan 55 vidas diarias por las transfusiones directas que reciben los pacientes, pero además facilitan un ahorro anual de un millón de euros en el gasto de medicamentos de los dos hospitales de León y Ponferrada. Todos los donantes de la comunidad reducen ese gasto en seis millones de euros en los hospitales públicos de Castilla y León.

El 45% del plasma que se obtiene de la sangre donada se cede a la industria. De León directamente a Barcelona donde la factoría Grifols lo convierte en medicamentos, hemoderivados que se utilizan después para el tratamiento de las enfermedades hematológicas.

La sanidad pública entrega el plasma donado a la industria para fabricar medicamentos que luego retornan a la sanidad pública. Ese es el circuito. Aunque no hay dinero en metálico en la transacción, Grifols pone un valor a la cantidad de plasma que se envía —cuanto más reciba más se reduce la factura para Castilla y León — y luego lo descuenta del recibo que pasa anualmente a la Consejería de Sanidad por suministrar medicamentos para el tratamiento de las enfermedades de la sangre. «Pero hay una condición, un contrato», explica el presidente de la Federación Nacional de Donantes de Sangre, Martín Manceñido. «Ese contrato contempla el valor del plasma que reciben que luego se transforma en medicamentos, pero eso no quiere decir que el valor de los medicamentos sea el mismo que el plasma recibido ya que se trata de una empresa privada y no una oenegé».

¿Cómo se cobra Grifols el proceso de fabricación de los medicamentos?. Con una maquila. Así se denomina el contrato que firman las comunidades autónomas —porque no es un proceso exclusivo de Castilla y León—. «Eso quiere decir que yo te entrego a cuenta cien, pero recibiré ochenta, esa diferencia de 20 es la maquila», un término molinero que ya se usaba en la antigüedad.

Cada bolsa está compuesta por hematíes, plasma y plaquetas. El plasma que se envía a la industria farmacéutica se extrae de la sangre donada, pero es insuficiente para cubrir todas las necesidades de medicamentos que hay en España. La Federación Nacional de Donantes de Sangre pide que se promocione la donación por aféresis, es decir, que los voluntarios sólo donen el plasma de su sangre, lo que permitiría aumentar la cantidad extraída. La Consejería de Sanidad puso en marcha en León el programa de aféresis en el año 2015. Para la técnica se utiliza un separador celular que devuelve el resto de la sangre al donante una vez extraído el plasma. Pero todavía es insuficiente.

En el año 2012, Vítor Grifols, el magnate farmacéutico mundial que tiene su gran imperio en Barcelona, propuso al Gobierno español que se pagara a los parados que donaran sangre, una idea que hizo saltar las alarmas en la Federación Nacional de Donantes de Sangre que rechazó la propuesta ante el temor de que se pueda llegar a copiar el modelo de Estados Unidos, que sí paga. «Si se permitiera el pago de donaciones, Grifols podría pagar de 60 a 70 euros por semana a un posible donante», dijo Grifols en una conferencia de prensa, «el mismo que pagamos en Estados Unidos. España debería espabilarse porque si algún día Estados Unidos deja de exportar plasma, ¿qué pasará? No tendremos plasma ni hemoderivados», defendió. La propuesta provocó una reacción en cadena en contra, pero dejó en evidencia la escasez de este preciado elemento sanguíneo en España.

Más producto nacional

«Los donantes de sangre estamos encantados de colaborar con la sanidad pública, sabiendo que nuestro plasma donado altruistamente sirve para aminorar el coste de unos medicamentos imprescindibles para asegurar la calidad asistencial que disfrutamos en España», asegura Manceñido. «Lo que nos gustaría es que todo el plasma que luego se va a convertir en medicamentos fuera de procedencia nacional, y por tanto, voluntario y no remunerado, lo que llamamos ‘plasma ético’ que es lo que se le ha pedido al Parlamento Europeo para que se así en todos los países de la Unión Europea».

La otra posibilidad, más alejada de la realidad, es que sea la propia sanidad pública la que fraccione y elabore los medicamentos, «entonces no estaríamos hablando de ninguna transacción económica, pero mientras sea la industria privada quien lo haga es norma que cobre por su trabajo», asegura Manceñido.

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