La doblez
H ay una sociedad anónima mental que rige este país con leyes dobles, raseros dobles... y vengan dobleces, solapas, celosías...
Ha de dimitir, dijeron los amigos de la consejera Rosa Valdeón al instante de saberse su infracción de tráfico por unas cañas de más... o menos... y no hicieron falta enemigos , que como todo el mundo sabe son los de casa, pues los de la bancada contraria son adversarios . No pocos compañeros populares de la consejera lo tomaron como lotería llovida del cielo. Lógicamente, la caída de Valdeón excita a «segundos, fuera» y tercerones que ven moverse banquillo. La salida de la delfina de Herrera deja gran espacio para el movimiento sigiloso y la fauna oportunista.
Pero antes no se oía a nadie criticar abiertamente a la zamorana Rosa Valdeón; bien al contrario, le llovían elogios por todos lados (más que por el propio), así que se le auguraba un alto destino político... ¿regidora de la Comunidad?... probablemente, ya es hora de alguna presidenta en el corral castellano (y leonés) tan masculinamente rutinario (incluidas algunas masculinas mujeres que llegaron a altos cargos en la yunta untonómica).
Y mira por dónde, no la apean del objetivo las conjuras de partido, un zambombazo de la oposición o un juez que le hubiera imputado cualquiera de la tantísima cosa corrupta que enguarra a su partido. El propio camionero que alertó a los civiles de la temeraria conducción de la consejera lamentó que su denuncia trunque la carrera de una política en tantos aspectos ejemplar e inédita, mientras los que roban y apañan siguen impunes en su cargo y en la escojonación bendita. Por eso habría que preguntarse si por esta infracción (hace bien poco ni lo era) puede inhabilitarse a quien demuestra capacidades poco usuales por aquí para la gobernación. ¿Qué «corrección» es esa y desde qué doblez se pide pena rigurosa por ser precisamente cargo público?... en ese caso, dice Sócrates, esa pena la pagarán, más que ella, los ciudadanos castellanos (y leoneses) que, perdiendo a esta mujer política, se verán privados de su talento y su talante... ¿por unas cañas?... ¡por favor!...