¡Que viva León!
Los pendones del Reino de León reciben a doña Sofía a la entrada del Auditorio . Un centenar de curiosos hizo frente al frío para ver a la reina emérita.

La Asociación de Gaitas Virgen del Camino espera la llegada de la reina. RAMIRO
c.fanjul / c.tapia | león
Una treintena de pendones esperaban desde las cinco de la tarde a la reina. Pacientes y «tras la línea blanca», según les recordaba una y otra vez la policía o alguno de los miembros de Casa Real cuando los sufridos pendoneros se desmarcaban de la raya que marca el camino del carril bici en el paseo del Auditorio. «No os paséis de la línea». Y ellos: «o se está, o no se está», y mañana, a Valladolid. Somos de Jiménez de Jamuz ¿sabe? Estamos aquí porque nos lo pidió la asociación cultural Reino de León, y no íbamos a decir que no». Así que, desde las cinco de la tarde, para dar la bienvenida a la reina Sofía, que llegó puntual, a las siete y media de la tarde, para recibir el premio Mano Amiga de Alzhéimer León. Y como dos horas y media dan para mucho, los que allí se congregaron pudieron disfrutar de todo el repertorio de canciones regionales leonesas que los gaiteros tocaban para poner música a la anochecida de León. Los curiosos se habían ido congregando tras las vallas del Auditorio desde las seis de la tarde. No muchos. Apenas un centenar y apenas se oyó un ¡Viva la reina! frío, frío como el día, y solitario, porque casi no encontró eco. Tal vez por el frío o puede porque ya estaba León de anochecida cuando la reina se bajó del coche oficial. Antes de eso, se habían sentido vivas a España. «España, no. Viva León!», corregían. Aún había luz cuando invitados y autoridades llegaban al Auditorio. Caía el sol cuando llegó la reina y se oyeron las gaitas sin León no hubiera España del himno a León. Mientras las notas sonaban y alguno le ponía la letra, saludaban a la reina la delegada del Gobierno, María José Salguero, la secretaria de Estado Susana Camarero, la consejera de Servicios Sociales, Alicia García, el alcalde de León, Antonio Silván, y la presidenta de Alzhéimer León, Mercedes García. Llegó la reina y al instante parecía que todo había pasado. Casi no había luz ya. «Tanto para esto. Vámonos que ya es denochones », dijo uno de los pacientes espectadores. La anochecida había pasado ya.