El reino de Dios a costa de todo
La obra se abre con el papa Inocencio III, el hombre que trató de crear un estado deísta a cualquier precio. «Para lograrlo, intentó hacer desaparecer cualquier semilla del mal, que para él eran los heterodoxos, los herejes», afirma Luis Salvador López. El psicoanalista considera que Inocencio III personaliza el ideal llevado a sus últimas consecuencias y asegura que figuras como Napoleón, Stalin o Hitler siguen esta pauta.