CORNADA DE LOBO
Regia y mazmorra
Cumplir sesenta siendo barra y mantel es hazaña en este «León, ciudad bravía que, entre antiguas y modernas, juntas más de cien tabernas y una sola librería», que dijo Crémer poniendo León donde decía Granada y pilllándole la copla a Luis Rosales que a su vez se la pilló a uno de allí al que nunca citó. Claro que es proeza cumplir sesenta sin que el negocio salga de la familia y le quepan tres generaciones en un León que ha visto y ve diluirse sagas familiares de históricos comercios o industrias.
Sesenta años. La órdiga.
De Bodega Regia hablamos.
Y detrás de la marca, Marquitos, que ya va dando a sus hijos el relevo que él le dio al fundador, su padre Gelín, que en el fondo sur de la Plaza de las Tiendas echó a andar el futuro hostelero de un antiguo tascorro que tenía una Mazmorra al lado y mazmorra propia dentro, aún más grande, a la que se bajaba por una escalera muy pindia que a duras penas subió a gatas Mari Trini un día después de pillarnos una buena toquilla con un invento que hacía Marcos mezclando tinto con vermú, qué peligro. Allí se hablaba de todo y de nada, de lo del día o de lecturas... allí se iba a lucir disidencia política o pedante en las tardes vinateras de una ciudad levítica, tenderona, con sebes en los ojos y adicta a las posturas... y también cantaba allí la peña El Jarro, con Nicolás Gilcam, o berreaba la tuna universitaria de francachela con Luisito Aznar a la bandurria (o pandereta)... éramos entonces jóvenes y allí había banco corrido brindando fraternidad de grupo y bombilla a la espera de que el jolgorio y el vinillo relajaran las defensas de la novia fortificada o de la estrecha condiscípula de Comercio, que ni por esas, ni cantándole Clavelitos.
Tras un breve guadiana reabrió la Bodega en su actual rinconada creciendo al lado con Posada Regia. Por sus comedores y estancias desfiló el todo León y el medio mundo que por aquí pasa... y si estas paredes hablaran sabríamos que aquí se trabaron más políticas y negocios que en cien consejos de empresa o corporaciones.
¿Y el truco?... pues buen plato y mejor trato, ahí donde Marcos es artista.