Diario de León
Publicado por
pEDRO TRAPIELLO
León

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Llama mi garganta profunda del politburó de San Feliz de Torío para señalarme dos detalles curiosos del Diario del domingo pasado: ¿te fijaste en la cara de ese cura misacantano de Villabante que viene en la última página?, ¡esa risa, ese perfil!, ¿se trata de algún clon de Zapatero o es que Papes se nos metió a cura de vocación tardía (nunca es tarde si la espicha es buena)?... lo cierto es que la risa del nuevo presbítero villabantino se hace idéntica a la «risa netol» con la que comenzó a triunfar nuestro expresidente, risa de la que jamás se apea (es norma de todo buen viajante cazurro, que arrieros somos), aunque últimamente le dura menos esa automática elasticidad de las comisuras y gasta más el gesto seriote del escaldado que se pone interesante dando consejos graves... pero vete a la página 15, añadió, ve al titular y a la foto, al notición: «Zapatero encabezará el homenaje del PSOE leonés a los alcaldes de su historia» y debajo, El acto de «reconocimiento a quienes modernizaron León» se celebra el día 10 en La Bañeza.

Modernizaron... ya... ¿lo qué?, ¿el trillo?... y calló mi garganta profunda.

Hala, homenaje al canto... y el día de la Virgen de Loreto, patrona de la aviación y de los altos vuelos, ideal.

Tiene esta tierra una definición que no por soez deja de ser menos atinada y sincera, «León, sociedad de homenajes mutuos: me ojomeneas, te ojomeneo, me la chupas, te la chupo», ¿a qué andar con más rodeos?... y el por qué de esta manía parece claro: la población leonesa se avieja tanto, que aquí ya estamos todos como quien dice «para el homenaje»... eso debe ser.

Esa foto merece detenerse un rato en ella y repasar las caras de la familia regidora socialista porque, siendo de 2003 (el primer subidón zapaterista), hay que ver la cantidad de cosas que ocurrieron en estos trece años y las caras caídas de ese racimo que no se verán el sábado en La Bañeza.

Pero hablando de alcaldes socialistas, inevitablemente hay que citar a Tito Melcón, que se perpetuaba en Benavides bromeando con el lema que garantiza el éxito político: «Ni una buena obra, ni una mala palabra».

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