Diario de León
Publicado por
CORNADA DE LOBO pEDRO TRAPIELLO
León

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C uando ese jugador hace garabatos prodigiosos marcándose un slalom entre una barricada prieta de seis contrarios, el barcelonista religioso se pone de rodillas y el madridista cerril se pone de culo... el uno alaba a su dios y el otro se pone cristiano ronaldeando... en realidad, los dos jalearían que en el cielo de su religión furbolera sus dioses Messi y Ronaldo empezaran a darse hostias hasta salir aniquilado uno de los dos (el otro, claro)... aunque esa actitud airada se ve más en madridistas que en culés porque el «realista» sabe y reconoce en su fuero interno que el mejor de todos, y quizá de la historia, es Messi, sin duda... y sin comparación con el Cristiano que va de divino, ya que a las virtudes técnicas y de prestidigitador con el balón le añade el argentino una rista de valores que brillan por su ausencia en el portugués: modesto en boca, parco en ostentación, solidario en la brega de campo, zurriagazo mudo, no teatraliza la leña que le dan, se levanta, sigue... y además es feúco, torpe de lengua, tiene vómitos de embarazada y no sale nunca en la telerrosa.

Messi es Zeus para el culé; y Cristiano, Apolo para el merengue (para la merenga, caramelo y palo santo).

Pero tras esta guerra de dioses laten también guerras de territorio, de sentimientos nacionales, nación española y nación (¡república, noi!) catalana, pues aquí vestimos al argentino con senyera y al portugués con rojigualda sin darnos vergüenza pagar a mercenarios extranjeros para el trabajo sucio, glorioso o bárbaro... ya, ¿y no eran también extranjeros los apóstoles y los santos que ficharon aquí y aún les valen?... eso es que Dios existe, apuntó Sócrates, pues para que no pierda el hombre su sentido religioso y trascendente permite el imparable auge del fútbol como religión a fin de que el pueblo pueda refugiar ahí sus penas, complejos o emociones... o sus copiosas limosnas que hacen más grandes y ricos a los santos del balón que entroniza en sus peanas... y como toda gran religión, el fútbol tiene cismas, iglesias enfrentadas, catedrales y fanáticos hinchas que se citan para matarse como chiíes y sunníes. Genial.

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