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Condenadas a una vida sin placer
Alrededor de 17.000 niñas en España corren el riesgo de sufrir mutilación genital por parte de su familia

El pueblo de Cambadju, en Guinea Bisau, es el primero en el país que ha renunciado a practicar la ablación genital. UNICEF/LEMOYNE
efe | madrid
El Gobierno propondrá a todas las fuerzas políticas incluir la mutilación genital femenina dentro de la futura ley de Violencia Intrafamiliar, que regulará una serie de medidas para prevenir una práctica que, solo en España, están en riesgo de sufrirla más de diecisiete mil niñas. Así lo ha avanzado en el Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina el secretario de Estado de Igualdad, Mario Garcés, durante la presentación de una plataforma europea de formación, dirigida a más de cinco mil profesionales de todos los ámbitos para prevenirla. Según ha explicado Garcés, en Europa, más de medio millón de mujeres y niñas están en riesgo de ser mutiladas, diecisiete mil de ellas en España, una cifra que, ha dicho, probablemente sea mayor.
A ello se unen otras iniciativas ya en marcha, como la ley de protección de la infancia y la adolescencia, la modificación del Código Penal, que castiga con entre 6 y 12 años la ablación o el protocolo de actuación para los médicos que detecten esta práctica.
Garcés ha resaltado el papel que jugará la plataforma europea para erradicar una de las prácticas «más litúrgicas y deleznables que existen», que en la actualidad han padecido 200 millones de mujeres y niñas en el mundo y otros 140 millones están en riesgo de ello. Fátima Djarra, mediadora africana de Médicos del Mundo, única ONG española participante en esta iniciativa, ha destacado el papel que juegan personas que, como ella, trasladan el mensaje a sus países de la necesidad de decir no a una práctica considerada «ancestral, cultural y religiosa». «La mediación es fundamental, porque es un tema tabú entre las mujeres, y los hombres ni siquiera oyen hablar de la mutilación genital femenina o la comparan con la circuncisión», relata.
A Fátima, por ejemplo, le extirparon sus genitales cuando tenía cuatro años porque la tradición de la etnia de su padre así lo exigía, pero hoy pide no juzgar a los hombres, ya que lo fundamental es informarles con «respeto» de lo que realmente supone la mutilación genital femenina para la salud física y psicológica de las víctimas.
Para Fátima, es esencial «cambiar la mentalidad de los hombres», que son los que, en última instancia, deciden si se practica o no a sus hijas.