Svetogorsk, la ciudad rusa declarada libre de gays
La tienda de caramelos. EFE
ignacio ortega | moscúata
Svetogorsk es una pequeña ciudad rusa fronteriza con Finlandia que ha saltado a la fama después de que su alcalde declarará públicamente que, entre sus poco más de 15.000 habitantes, no hay «ni un solo gay». «En Svetogorsk no hubo, no hay y no habrá ni un solo gay», declaró a comienzos de mes un ufano Serguéi Davidov, alcalde de la localidad situada en la región de Leningrado. Davidov, un coronel del Ejército ruso en la reserva, incluso invitó al mayor azote de las minorías sexuales en este país, el diputado Serguéi Milónov, a visitar la ciudad para comprobar que está en lo cierto.
Milónov es el político que promovió la adopción de la ley contra la propaganda homosexual, símbolo de la homofobia en un país donde las minorías sexuales apenas han salido de las catacumbas, no digamos del armario.
El alcalde destacó que en los últimos años en San Petersburgo, considerada la ciudad más liberal de Rusia, «tienen lugar continuamente marchas de orgullo gay». «¿Ha visto alguna vez una marcha de orgullo gay en Svetogorsk? Así que, invitamos a Milónov a aprender de nuestra experiencia y a todos aquellos que quieran poner en duda la presencia de individuos con orientación sexual no tradicional», señaló. Todo empezó con la aparición en una tienda local, que se encuentra a unos pocos cientos de metros de una escuela, de caramelos con forma de órgano sexual masculino, lo que el Ayuntamiento consideró inadmisible. Entonces, Davidov consideró necesario estudiar el tema y declarar que en Svetogorsk, ciudad cerrada desde tiempos soviéticos al ser fronteriza con el mundo occidental, no hay gays. «No pasarán, ni siquiera desde Occidente»,